domingo, 14 de octubre de 2018

EMBELESO



En el silencio ventrílocuo
de mis soledades acibaradas,
la voz desterrada
de un dorado cirio,
entre nubes sonrojadas
de arrebatador delirio,
en mi absorta mirada
libera, de su pasajero olvido,
una sonrisa a la virulé,
bailando en el calidoscopio
de una ingrávida lágrima.

¡Chihuahua!

¡Que seductor sortilegio! ,
el de esta felicidad fusiforme
de nefelibata bisoñez,
que sucumbe en la filiforme
y noctámbula basorexia,
de un cárdeno horizonte,
que nos deja en herencia,
la añorada promesa
de un peculiar atardecer.

Y aquí estoy ahora,
aliviando mi embeleso
en renglones que deshojan,
con sus pétalos negros,
un rosario de emociones,
que colorean mis versos
de azules, grises y ocres,
en un tornasolado taheño

Aquelarres del sur...
en los calderos del norte,
ocasos bermejos...
zahoríes de un deseo azul,
que entre grises jubones
colorean mis sueños.


  #OTOÑO

                                          Eduardo J. Eguizábal Torre

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