Sombras de luz dorada...
nubes de fuego y plomo,
la tarde sangra...
bocados de otoño.
Lágrimas de brasa...
llamas de pasión...
hoguera de sonrisas...
en tus lares de plata.
Se desangra la tarde
bermeja y galana,
coloreando las calles
con sombras doradas.
Besos de oro tostado
y azúcar moreno,
para el frío pétreo
que duerme en su regazo.
Silencios del alma...
voces del corazón...
latidos de vida...
en una fugaz mirada.
Retoños
tardíos
de
colores intensos,
trapacistas
de un estío
en
el reflejo risueño,
de
un otoño herido...
por un
verano sin sueño.
Se desangra la tarde
bermeja y galana,
con silencios de aire
entre nubes de plata.
Las voces del sur
agitan las enaguas
de un cielo azul
que, en franca retirada
ajuma los sentidos,
en un arrebatador alud.
De luces preñadas de sombras
que aún requiebran entre las
calles,
y la noche, poco a poco deshoja
sus pétalos sobre el paisaje.
Se desangra la tarde
bermeja y galana.
Se desangra la tarde
cual doncella arrebolada.
Tarde de otoño
de un octubre anodino...
el día abandona su trono,
la noche va abriéndose camino.
#OTOÑO Eduardo J.
Eguizábal Torre

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