¿ACASO…?
¿Acaso no es mejor?
sembrar la huerta yerma,
que arrasar las ajenas,
hasta en la maleza,
si la desbrozas,
crece la hierba.
¡Ay de ti pobre ignorancia!
No disfrutas las estaciones,
solo las usas y malgastas,
para ocultar tus temores;
entre lisonjas o falacias,
según te venga, en oportunidad
o en gana,
te creas tu propia realidad,
sin importarte nadie, ni nada,
¿acaso no te das cuenta…?
Que más pronto que tarde,
Al más astuto cazador,
Lo sorprende la presa;
¿acaso no te percatas…?
¡Ay madre de los defectos!,
con tu verbo perverso;
¿acaso no sientes…?
las piedras que a otros tiras,
caer sobre tu propia espalda;
ese lastre que te persigue,
esa venda que te ciega;
¿Acaso no ves…?
Que tus mentiras, se escriben
con tiza negra,
sobre la escarcha.
Si acaso fueses capaz algún día
¡y ojala pudieras!,
abonar tu tierra baldía,
¿Y si acaso sucediera...?
Comienza sembrado ,
semillas de humildad ;
el resto irá ocupando ,
poco a poco su lugar.
verás los colores, de la
hojarasca;
y en invierno…
sentirás el calor de la nieve, en
tu alma;
y en primavera…
se llenarán tus ojos, del color
de las flores;
y en verano…
se tostará tu piel, bajo la
solana.
Y verás,
el carro de la ignorancia alejarse ,
cargado de envidias, mentiras y
disfraces .
Y entonces escribirás ,
en páginas de oro
con tinta de plata ,
la
realidad.
Eduardo J. Eguizábal Torre
