En
nuestras calles, parques y plazas,
En
los paseos, bancos y aceras,
En
nuestras propias casas,
O
a la puerta de una escuela
Con
achaques y arrugas a cuestas
O
plantados y tiesos como velas
Con
triste mirada o franca sonrisa
Marcas,
tatuajes, secuelas,
Que
el tiempo y el azar, indolentes artistas
Fueron
plasmando con pausada prisa
Su
vida a diario nos entregan
Pagados
la mayoría de las veces
con
prisas soledad e indiferencia
Mísero
salario que al corazón entristece,
Y
que arrastrado por nuestras urgencias,
Con
abnegada admiración respaldan.
Paginas del
hermoso libro de su memoria
Escrito a base de
victorias y derrotas
Ni juzguemos, ni
desechemos su ajada portada,
con ello perderíamos
su tesoro mas preciado,
pues cada rincón
de sus hojas esta impregnado,
de ese humilde
saber cotidiano, de batallar cada jornada,
a las duras y las
maduras, de ese camino pasado,
de su amor, su
esencia, su alma; todo un regalo.
Ancianos,
mayores, abuelos, sinónimos son de viejo
mirémoslos
a los ojos, ellos serán nuestro espejo,
en los nuestros veremos el fruto de su
reflejo.
Ancianos, mayores, abuelos, sinónimos de viejo,
reposados, sabrosos y rotundos como el vino
añejo.
Me
voy a tomar la licencia para esta ocasión,
de
acomodar las estrofas de una canción,
para
todas-os vosotros de todo corazón.
Esos vuestros cabellos blancos, bonitos,
ese hablar cansado, profundo,
ese hablar cansado, profundo,
que nos lee todo, lo escrito
y nos enseña tanto, del mundo,
esos
pasos lentos de ahora,
caminando siempre a nuestro lado,
caminando siempre a nuestro lado,
ya corrieron tanto en la vida.
abriendonos el camino paso a paso.
Mirando esos ojos tan
profundos y bonitos,
Abro el corazón y os
digo,
Mis queridos, mis
viejos, mis amigos.
Eduardo
J. Eguizabal Torre

