viernes, 29 de mayo de 2015
jueves, 28 de mayo de 2015
UN VIOLIN CON CORAZON
UN VIOLIN
CON CORAZON
Érase una vez….
Un violín pegado a un cuerpo,
Ni el uno, ni el otro tenían fin,
érase una vez…
espejo y reflejo,
un cuerpo pegado a un violín.
día y ocaso, alba y noche,
centauro simbionte,
notas, pasión y acordes.
Murmullos y emociones…
en el patio de butacas,
la voz ahogada de la luz…
ciega los rumores,
libera el alma.
El arco listo la cuerda tensa,
la diana ansiosa,
en la aljaba las flechas…
corazones de mariposa.
El centauro dispara…
notas certeras…
con arpones de seda.
Emoción...
bajo las luces soñeras,
canta el silencio…
blanca partitura…
por unas horas, el tiempo,
deshace su maleta.
Misterio…
voz de luz opaca
en el aire… melodía
sobre bruma blanca,
en el corazón…
danzan los sueños.
En el escenario…
hermanados…
luces y colores,
la magia nada en las sombras,
y tatúan los acordes,
el recuerdo en el alma.
Ya termina la fantasía,
ya iza el tiempo el ancla,
gracias Ara Malikian,
por esta noche mágica.
Eduardo
J. Eguizaábal Torre
martes, 26 de mayo de 2015
HAY NOCHES…
HAY
NOCHES…
Hay noches…
que espío en silencio,
esa placidez serena,
pícaro guiño de tus sueños,
que mi deseo despierta,
Aparto de tu rostro el cabello,
y en la cancela de tus labios
inquieto y tierno vasallo…
devoto de tus pétalos.
Y es tu cómplice sonrisa,
de alfileres de seda,
lazarillos de mis dedos,
hilvanan la sabana,
que huye sin rémora
desnudando tu cuerpo
Se desvanece tu desnudez,
ante mis ojos tu alma amanece…
y de la mano me lleva a tus sueños,
con alas de barro, de agua mis pies,
y nado, vuelo, camino…despierto…
con mi alma tatuada…abrazado a tu piel.
Hay noches…
que finges tu sueño,
y disfrazo el momento…
juego cómplice…
ojos en silencio…
y en el aire…dos viejos corazones,
rebeldes e insurrectos
jugando a ser guerreros.
Aguijones de un amor,
de canas aun adolescentes…
que abren las puertas,
a ese inocente rubor,
de las mentiras honestas,
que un deseo incandescente.
susurra con pasión.
Hay noches…
que solo sueño,
el alma…
necesita momentos.
Hay noches…
que solo duermo,
el cuerpo…
Hay noches…
de soledad y silencios…
tontos reproches…lo siento…
Hay noches…
que se embriagan los sentidos…
con la magia del reencuentro.
Hay noches…
que te espío en silencio,
que te susurro te quiero,
y me sonríe tu sueño.
Hay mil y una noches…
para soñar despiertos
como dos novios eternos.
Todas esas noches…
hago el amor con tu alma,
y embarazo mi memoria,
con todos esos momentos,
de tormentas y calmas,
y así, cuando el tiempo…
preñe de olvido las horas,
daré a luz tu recuerdo,
y seremos, luz y sombra...
un parto eterno…
marea…entre la arena y las olas.
Eduardo
J. Eguizábal Torre
viernes, 22 de mayo de 2015
TE SIENTO…TE TENGO…
TE
SIENTO…TE TENGO…
Amigo…te siento…te tengo…
a salvo de espadas de doble filo,
tan infinitamente pequeño,
tan eterno e indefinido,
que solo cabe tu mirada.
bailando en la distancia,
con la voz de tu recuerdo
susurrando, viejas baladas,
de amores, luna y serenos.
Noches de verbena y alpargata,
de llantos y silencios,
días de resaca...
de confidencias y secretos,
de lágrimas amargas,
de sonrisas y consejos.
Ahora que ya peinamos canas,
nuestros corazones inquietos,
siguen en la batalla,
deshaciendo las maletas al tiempo.
con la voz de los recuerdos,
abonando los silencios,
con las honestas miradas,
de una amistad sin espacio ni tiempo.
Sin edad ni marcas…
sin reproches ni convenios,
de abrazos y distancias,
de recuerdos y momentos.
Por eso amigo…te siento…te tengo…
abrazado a mi alma,
noto tu generoso peso…
Tan fuerte como el aire en calma.
Eduardo
J. Eguizábal Torre
lunes, 18 de mayo de 2015
CUENTO TRISTE…MI CUENTO… OS CUENTO…
CUENTO TRISTE…MI CUENTO… OS CUENTO…
Porque también el corazón,
y las almas sin ilusión,
en la fantasía de los cuentos,
buscan esperanza y pasión.
Por eso, desde mis silencios,
cuento triste…mi cuento… os cuento…
como empiezan casi todos los cuentos,
quizás sea un poco raro… si fuese así lo siento.
Erase una vez…
un castillo sin princesa,
sus murallas tenían la tez,
de un payaso entre rejas.
De sus tristes ventanas,
oscuras y sin estrellas,
manaba su vida en lágrimas,
En sus peladas almenas,
sobre las calvas del tiempo,
penachos blancos, adornan su testa,
son muchos inviernos,
bajo el sol y las estrellas.
En sus entrañas, todo pasión,
en las afueras,
un cobarde corazón,
con el miedo por frontera.
ve como se acerca la ilusión,
la esperanza deshace su maleta,
late de nuevo, brioso el corazón.
Limpia bien sus ventanas,
por si acaso fuese un sueño,
borra la estela de lágrimas,
rejas que su corazón preso,
dibuja en las murallas.
Es su princesa, el hada
que regresa los recuerdos,
es el amor su llave…
varita mágica,
del baúl de los deseos.
Con una sola de sus miradas,
aviva mil y un destellos,
dormidos en su ventana,
hastiados de soledad y tiempo.
Sus manos de seda,
acarician con los dedos,
las tristes almenas,
heridas por el tiempo.
Penachos de plata brillante,
sin reflejos de invierno,
alma y corazón de acero,
murallas de diamante.
Aletea su voz en las entrañas,
y en las afueras se hace viento,
el corazón sin fronteras,
ha doblegado el miedo.
Ahora que sonríe el payaso,
ahora que todo brilla y reluce,
todos buscan el castillo encantado,
su calor y color, ese sabor…tan dulce.
Donde estabais las damas,
donde los aguerridos caballeros,
cuando penaba mi alma,
presa de soledad y silencio.
Ahora es vuestro interés,
Ofrendarnos vuestra vida,
Vigilad esa insensatez,
Mi indiferencia, ya pisa vuestra insidia
Ahora os enseño mi castillo,
sus murallas de oro y plata,
dentro, la princesa y mis amigos,
a vuestros pies, foso de hielo y llamas,
hasta aquí llega vuestro camino,
para vosotros, el cuento aquí se acaba,
frotaros los ojos, ¡estoy vivo!...
os sonríe mi mirada…
tras el puente levadizo...
No busquéis el camino,
no hay laberinto ni secreto,
de este vidrioso cuento,
no está en ningún libro...
es tan solo el reflejo,
de los versos que escribo,
nacidos de un silencio…
delante del espejo.
Eduardo
J. Eguizábal Torre
lunes, 11 de mayo de 2015
COBARDÍA
COBARDÍA
Llegó
el momento esperado y temido,
hoy
dejaré mudo el espejo,
mi
voz dormida, hablará contigo,
y
a tu mejor amigo,
ese,
que siempre te dibuja el cielo.
El
cómplice de tus secretos,
que
acomodando tus sonrisas
concilia
tus enojos,
el
mártir de tus caricias,
que
instigando tus recelos,
vendimia
tus despojos.
Cansado
ya mi corazón,
que
esta honesta mentira,
con
espinas en la voz,
ahoga
la verdad,
en
esta dulce ironía.
Dejaré
atrás mis miedos,
y
esta cobarde agonía
que
corteja mis deseos,
disfrazada
de sonrisa.
y
el miedo vencido
en
mis manos de amigo,
te
traigo mis versos abrigados,
no
los silencie el frío.
Llegó
el momento esperado y temido…
temblorosa
mi voz…espero…
no
oigo…no siento… vuelo…
en
un eterno beso…fundido…
Eduardo
J. Eguizábal Torre
martes, 5 de mayo de 2015
DELIRIOS…
DELIRIOS…
DELIRIOS…
El duende de mis sueños negros,
ha vuelto a las andadas,
se lleva tus recuerdos,
al desván, del espejo sin miradas.
huellas de celosa baba,
hasta una fría estancia,
delante de un espejo,
Contemplo mi reflejo…
la más oscura de las nadas,
nómada sin desierto…
espejismo de aguas diáfanas
Mis pies pisan el cielo,
una fuente de lava en mi cabeza
gotea lágrimas de fuego,
mientras mi alma planea,
con alas de hielo.
Entre agua y cielo,
una escalera serpentea,
en el espejo de la estela,
que deja tu recuerdo.
pasamanos de bronce,
al final… el tesoro,
al principio… el hombre,
con ojos de lobo,
que al cordero esconden.
Peldaños de barro,
mis pasos de plomo,
la escalera se rompe,
destello en los ojos...
en mi boca… tu nombre...
de mi corazón de trapo,
escapa el duende… huye la noche…
El duende de mis sueños negros,
ha vuelto a las andadas,
se lleva tus recuerdos,
al desván, del espejo sin miradas.
huellas de celosa baba,
hasta una fría estancia,
delante de un espejo,
Contemplo mi reflejo…
la más oscura de las nadas,
nómada sin desierto…
espejismo de aguas diáfanas
Mis pies pisan el cielo,
una fuente de lava en mi cabeza
gotea lágrimas de fuego,
mientras mi alma planea,
con alas de hielo.
Entre agua y cielo,
una escalera serpentea,
en el espejo de la estela,
que deja tu recuerdo.
pasamanos de bronce,
al final… el tesoro,
al principio… el hombre,
con ojos de lobo,
que al cordero esconden.
Peldaños de barro,
mis pasos de plomo,
la escalera se rompe,
destello en los ojos...
en mi boca… tu nombre...
de mi corazón de trapo,
escapa el duende… huye la noche…
Eduardo J. Eguizábal Torre
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