¿ACASO…?
Hoy el mundo,
se ha
cubierto de hojarasca,
cama de
pardos y ocres,
otoño mudo,
emborracha
los sentidos,
viste el corazón
desnudo,
respira
cándida el alma;
¿acaso el
alma está cegada…?
Y no alcanza
a ver, la sombra ladina
con
pinceladas hipócritas,
desliza con
astucia e inquina,
la voz de la
ignorancia insidiosa;
¿acaso el alma
esta sorda…?
Hoy el mundo,
se engalana
de blanco,
hermoso manto
frio,
invierno mudo…
ignorancia sombría…
¿acaso el
alma está dormida…?
Hoy el mundo,
viste su tez
de flores,
esplendido
tapiz de colores,
primavera
muda…
ignorancia
envidiosa…
¿acaso el
alma está confiada…?
Hoy el mundo,
viste bajo
una luz radiante,
soleado traje
de lentejuelas brillantes,
ignorancia
homicida…
¿acaso el
alma está herida…?
Mordida por
tanta belleza,
cegada por
tanta luz,
no ve, no
oye,
tan solo se
arrastra,
detrás de una
oculta mentira;
¿acaso no hay
impurezas…?
Bajo la
hojarasca,
bajo las
flores y la nieve,
bajo el sol y
el agua,
nace, vive,
crece,
la atrevida
ignorancia.
¿acaso por
miedo…?
Viviendo
envenena, mata
sueños e
ilusiones;
espía, ataca,
se esconde,
tras
hipócritas pinceladas,
¿acaso por
celos…?
Disfraza de
rosal sus zarzas,
y envidia…
el aroma de la
rosa,
hasta de la
ingrata espina,
se siente
celosa.
Aranera
funesta,
maquilladora
virtuosa,
¿acaso no se
da cuenta…?
que tan
bellas como las rosas
son sus
moras,
tan punzantes
sus espinas,
tan personal
su aroma.
Eduardo J. Eguizábal Torre