domingo, 21 de agosto de 2016

DEDICADO....

Dedicado a ti... que sin tiempo...y a tiempo, siempre estás ahí, a ti reloj sin agujas, en devaneos inconstantes, donde las horas pierden el sueño y duermen en deshoras de latidos alternos...de sonrisas y lágrimas, sobre un papel emborronado con los delirios de un duende travieso, que me sonríe tal vez por nada o quizás por todo, por todo aquello que los recuerdos guardan encerrado en su prisión de huesos, forjados en la fragua de los sueños, tal vez por nada tan importante, como esa bola mágica, donde calla la voz, y... llenas de vida, las sombras buscan espejos de luz, caminando con los pies descalzos en los sueños de una duda muerta que suspira ausencias, encadenada con eslabones de esperanza a una soledad que acaricia con sus silencios, las atronadoras rutinas del alma.

Dedicado a ti...amado amante... de caricias sin dueño, que en los silencios de luz, caminas hacia mí, como un soldado eterno con su fusil cargado de besos y caricias de pólvora, rastreando en la trinchera del desván de sus recuerdos, las voces que alumbran con su perfume, la sordera de una mirada, que con el alma agostada, busca el guiño travieso, de esa dama de plata...farola incandescente, que baña con la calidez de su luminaria, los deseos de mar de una vieja barca.

Aullidos de placer, de un tonto y viejo corazón, que ni el tormentoso aguacero acerbo, impide que viaje en el tiempo, buscando en el planeo de una piedra plana, los cálidos colores del invierno y los frescos sabores del verano. Porque aunque tú no lo sepas, son tuyos mis pasos, porque tú y yo, somos aguja e hilo del mismo sastre, de este humilde alfayate, iluso poeta de verbo cojo y latido grande, que lleva en la cancela de sus labios, una sonrisa y un beso, para intentar colorear con su luz, las sombras de una lágrima de vida.

Dedicado a este maravilloso territorio, lleno de latidos de soldado y almas de papel, dedicado al hombre del espejo, ese...que guarda al niño que vive bajo su piel, apaciguando el ruido y calmando la sed.

                                  Eduardo J. Eguizábal Torre


martes, 12 de julio de 2016

ANCLADO...A LA DERIVA

En una encrucijada
de luces y sombras,
crucifico tu ausencia,
con la sorda ceguera
del silencio de tu mirada
clavo tus recuerdos, 
en la madera carcomida,
del pecio de mi naufragio
con los sueños oxidados,
en el pantanoso silencio 
de lágrimas descarnadas,
que preñan de soledad...
las llagas de mi alma.

Ensarto la lanza del olvido,
en los vacíos de mi corazón,
donde tu recuerdo furtivo,
se deslizó como un ladrón,
robándole a mis latidos,
el aliento y la pasión.

Que lenta es la razón...
que ruda la consciencia...
que insidiosa la ausencia...
que doloroso el perdón,
cuando en mi cabeza...
el eco de tu voz...
aún sangra presencias.

Que lánguido es el olvido...
que vivaz la memoria...
que frio es el camino...
que cálida...la derrota...
de este corazón perdido...
entre luces y sombras.

                Eduardo J. Eguizábal Torre                   

lunes, 21 de marzo de 2016

DE GESTOS Y MOMENTOS...  (HAY DÍAS QUE...)

Abro los ojos... y mi reflejo sangra,
lágrimas carmesí en el espejo,
la soledad invade el aire,
los ojos del miedo arañan,
como espinas de hielo,
el silencio es un sable,
que hiere el alma,
con susurros de invierno.

Tiemblo...
entre sus dedos de fuego
ardo...
en llamas de hielo
deshago...
las sombras del tiempo,
busco...
las cenizas del guerrero.

Al otro lado del espejo,
donde un soldado sin espada,
desarma al silencio...
con el brillo de su mirada.
Destellos de color,
para un miedo ciego,
que pierde su valor,
en un leve pestañeo.

Ahora la soledad se esfuma,
con los latidos del corazón,
como la escarcha al alba,
va perdiendo su voz,
en las caricias de una pluma,
cargada de esperanzas.
         
                               Eduardo J. Eguizábal Torre

domingo, 13 de marzo de 2016

VIEJO Y TONTO CORAZÓN



VIEJO Y TONTO CORAZÓN

Esta el tiempo marcando las horas
con agujas de libertad
quemando en su pétrea antorcha
idas y venidas...soledad

En las sombras de mi anden
una maleta peregrina
espera que llegue el tren
a la estación de las sonrisas.

Viajo ligero de equipaje
sin lágrimas ni despedidas
huyo del  frío paisaje
de un invierno en ruinas.

En la espera de esta huida,
imágenes nostálgicas,
encadenan las caricias,
que tiran de mi espalda.

El silencio es una mirada,
que escribe rutinas de amor,
con la sangre oxidada,
de este viejo y tonto corazón.

Temores de un cuerpo enfermo,
que no desea ahogar tu llama,
quieren huir del sueño,
que tu me dibujas cada mañana,
con tus labios llenos de deseo.

Siento tus pasos...regresa la calma,
acomodo los latidos...al tiempo,
una sonrisa...disfraza una lágrima,
pasos decididos...un abrazo y un beso,
escondo el miedo...en los errores de mi alma.

               Eduardo J. Eguizábal Torre

jueves, 11 de febrero de 2016

HACIA TI

HACIA TI
A DONDE EL CORAZÓN SE INCLINA, EL PIE CAMINA
Navego con mi barca de agua, en las arenas del tiempo, llevo el viento de popa y mi vela es el recuerdo, de esa estrella sonrosada que espera mi regreso.

Miro al cielo y nadando en las sombras, veo tu sonrisa iluminando la costa, en el aire de tus caricias, mi quilla surca las olas, la luz del faro de tu alma, me acerca al  puerto.  

Camino con el paso firme y convencido, tropezando me arrodillo y recojo cada uno de mis fracasos, para dar sentido y fuerza, a las suelas que escriben, las huellas de mis recuerdos.

Me voy...regresando, en cada intento de huida, rehuyendo la rutina pertinaz, que como una cansina linea recta, me aleja de las curvas de la vida, sin apenas darme cuenta, que cuanto más me alejo, cada paso que doy a ti más me acerca. 

Senderos llenos de ramales, laberintos de promesas, frenéticas ciudades pobladas de prisas, pueblos y aldeas, arrabales de mi inconsciencia sembrados de piedras... y cada piedra...una curva...y en cada curva una huella..y en cada huella...tu sonrosada sonrisa y el aire de tus caricias...abriendo la puerta.

Vuelo...pájaro libre con alas de fuego, huyo del cálido rincón de hielo, que yo mismo acomodo, cuando los silencios silban melodías de hastío y soledad; huyo...conscientemente cobarde, porque tengo miedo, de acostumbrar mis penas, a la ternura de tus desvelos.

Planeo ...en el aire de tu recuerdo, con la respuesta en mis alas y en mi pico un te quiero, traigo en mis garras el alma sangrando deseos, en la sonrisa sonrosada, que cargada de besos y caricias, me regala tu mirada.

Me poso...en las ramas de tu corazón, con las alas rendidas a la ternura de tu voz, sacudo las plumas de mi inconsciencia, para desnudar la razón y vestirla con las respuestas, de los latidos de tu corazón.

Navego...camino...vuelo...en el circulo de la pasión, mi vida es un laberinto...la salida tu amor.
  
                                  Eduardo J. Eguizábal Torre


domingo, 7 de febrero de 2016

SUEÑOS DE CARACOLA...

SUEÑOS DE CARACOLA...

Sueños de caracola...voces de mar acunando mis deseos en la cresta de las olas, dedos de espuma acariciando tu piel, ecos de pasión envuelven en su marea, los latidos de mi corazón, y yo... en la alacena de tu alma, adornando la habitación, el brillo del polvo apagando mis esperanzas, mis lágrimas son humo en un espacio ciego y mudo, sin tiempo de recuerdos, las sombras de una luz nostálgica, se apoderan de la razón con las afiladas garras del olvido, otro día mas, otra noche ,otro suspiro se esconde...sumiso, en el aire que ocupa tu pecho.

Me sumerjo una y otra vez, en tus recuerdos, para pescar en las redes de mis sueños, el ruido  que silencia tus miradas, buscando en tus ojos, el beso de un parpadeo acariciando la soledad de mi alma, mientras dibujas tu reflejo desnudo entre mis brazos, mueren en el alboroto del alba, mis sueños de caracola...atrapados en las sábanas de arena que besan las olas, de este corazón marinero.
Sueños de caracola...
tan efímeros como eternos,
sueños de alcoba...
en la barca de mis recuerdos,
sangran las horas...
atrapadas en el tiempo
lágrimas en las sombras
de un corazón viejo
nadando con fuerza
en las olas de tu cuerpo
y mis labios en tu boca
desnudan un te quiero.


Eduardo J. Eguizábal Torre 

lunes, 18 de enero de 2016

RÉMORAS DE INVIERNO

RÉMORAS DE INVIERNO

Áureo  lucero...
de muerte herido,
forja sonrisas de luz,
con besos de fuego,
en labios de esperanza.

Sueños de herrero...
de un otoño que retranca
sus miedos de invierno,
en el níveo azul
de un cielo que se desangra.

En destellos ámbar,
de melena bermeja,
corona almenara,
en su atalaya... de cielo y piedra.

Fragua del atardecer,
en el yunque de las pupilas,
el fuelle del sur, 
con sueños de herrero,
avienta las cenizas...
de un cielo mortecino.

Túmulo de brasas...
llamaradas efímeras...
destellos de miel...
de instantes dorados,
en lividez azul...
se sonroja el ocaso.

Silencios de sed...
duerme  el invierno,
en austeras sábanas...
de lágrimas cautivas,
ansía su regreso...
soñando con inquietud,
en alboradas de escarcha,
donde su voz es el eco...
que cicatriza la piel...
de su alma herida...
por un ocaso en llamas.

                                        Eduardo J. Eguizábal Torre 

V.