viernes, 19 de diciembre de 2014

NI CUENTO NI REALIDAD….UNA OPORTUNIDAD

NI CUENTO NI REALIDAD….UNA OPORTUNIDAD

Comienza este cuento, no con un érase una vez, sino con: Sucedió hace ya algún tiempo, sucede y sucederá en un lugar parecido a cualquier otro que os podías imaginar: vuestro pueblo, quizás una ciudad o tal vez un pequeño lugar sin forma, sin determinar, un mero recuerdo que a su antojo la memoria puede dibujar.
Lo que os voy a contar, no es un cuento de aventuras, ni de miedo ni de Navidad, es o pretende ser, un sencillo cuento sobre la amistad.
Como no deseo a nadie molestar, en este pequeño relato, a los personajes que van a desfilar, ni forma ni cara, ni siquiera nombre propio les voy a dar, que sea la imaginación de cada lector quien les de identidad.

Pues bien, aquí comienza esta historia tan particular:

Bajo la tenue luz de la Luna, al abrazo de una blanquecina y suave bruma, nos encontramos a nuestro personaje: Corazón.
Corazón camina cabizbajo, meditabundo, pasea su tristeza, acompasada por el intermitente sollozo y los recuerdos que vienen a su memoria golpeando con fuerza, clavándose como aguijones punzantes; llegan rápidos, dolorosos, incansables, como relámpagos que deslumbran la razón y cuando se van, parecen dejar la calma a su paso, pero tras sus huellas, llega el atronador canon de la realidad, la consciencia de los errores, de no haber actuado a tiempo, de no escuchar los consejos, de no pararse a medir las consecuencias de sus actos.
Corazón continúa caminando, pensando el porqué, intentando embarcar los recuerdos en el barco del olvido, pero naufraga una y otra vez y la marea, incansable le devuelve de nuevo los restos a la orilla: errores, palabras a destiempo y fuera de tono y de lugar, malos modos, gritos, contestaciones  …….., sabía todo aquello que en su rebelde e irreflexiva adolescencia, recorría cualquier parte de su cuerpo, como un río plácido que con la crecida de las lluvias, se desborda, impulsivo y bravo arrasando todo a su paso. Entre los restos del naufragio siempre llega alguna cara amable de la vida, esas pequeñas cosas que con sólo rozarlas dejan una placidez y una sensación de felicidad, que aunque efímera llena de luz y color las sombras de los malos momentos. En estas cábalas seguía caminando, bajo la luna, cuando oyó una voz que parecía venir de dentro de sí mismo, a la vez que de todo lo que le rodeaba.
-          Corazón ¿Qué te sucede? ¿Por qué esa pena, ese dolor? ¿Por qué esa angustia?
Corazón ni siquiera acertó a preguntarse quién había detrás de esa voz, la conocía, no sabía ni cómo ni por qué, pero esa voz ya la había oído, más bien sentido otras veces, tiempo atrás, aunque quizás nunca con tanta claridad. Tal vez la necesidad de sacar lo que llevaba dentro, lo que atormentaba, hizo que contestase.
-          Pago mis errores, mis fallos.
-          ¿Qué errores?
-          Todo, he fallado a mis padres, a mis amigos, no he sabido apreciar todo lo que la vida me ofrecía.
-          ¿Estás seguro de lo que dices? Algo bueno habrá que hayas hecho.
-          Quizás, pero no consigo que supere la tristeza que ahora siento por todo lo que hice.
-          Cuéntame, dime todo aquello que te aflige, ¿Tan malo es? ¿Por qué te castigas así?
-          Es lo que merezco. Verás, - dijo Corazón hace ya algún tiempo-  siendo niño conocí a alguien muy especial: Alma.
-          ¿Quién es Alma?
-          Alma vivía al lado de mi casa, era mi vecina, nada más conocernos, congeniarnos, fuimos durante mucho tiempo inseparables, tan solo nos bastaba estar los dos juntos, no necesitábamos a nadie más, o eso creíamos. Fuimos juntos al colegio y con el paso del tiempo hicimos nuevos amigos. Conocimos a Tierra, Agua y Aire, congeniamos bastante bien, hicimos un pequeño grupo, con nuestras pequeñas diferencias y rabietas a veces, pero muy unidos. A Corazón se le escapó un pequeño suspiro.
-          ¿Por qué suspiras?
-          Bueno, es que duele recordar, la nostalgia, a veces no es buena compañera.
-          ¿Por qué? ¿Qué sucede?
-          Verás, la verdad es que ahora me doy cuenta de lo estúpido que he sido todo este tiempo.
-          ¿Y eso?
-          Al ir creciendo, cuando llegamos a la adolescencia, cambiamos y nuestras pequeñas diferencias se fueron, en algunos casos, haciendo mayores y yo, la verdad, no supe reaccionar a tiempo.
-          ¿Os separasteis?
-          ¡No! ¡Qué va! Bueno, no sé cómo explicarlo, yo me fui alejando poco a poco de quien siempre había estado a mi lado.
-          ¿Alma?
-          Por supuesto, mi fiel Alma. Ahora me doy cuenta de su indiscutible y leal apoyo, de sus consejos, de sus, a veces, desesperantes reflexiones, aunque la mayoría de las veces tuviese razón: como la que tenían mis padres.
-          ¿Tus padres? ¿En qué tenían razón?
-          Prácticamente en todo, pero sobre manera, cuando me decían: Todo el mundo tiene que tener amigos, pero hay que valorar las ideas y las consecuencias que pueden derivar de las acciones, que sin pensar, muchas veces llevamos a cabo con el exultante e irracional poder que nos da la juventud. “Todos hemos sido jóvenes y por eso te lo decimos”.
-          ¿Y qué pasó?
-          Pues como te decía, me fui alejando de Alma, cada vez estaba más tiempo con Tierra, Aire y Agua. Siempre que me necesitaban yo iba, les ayudaba a estudiar, a hacer trabajos y aunque yo estuviese haciendo algo importante, si me llamaban para salir por ahí, me iba con ellos.
-          ¿Y nadie te decía nada?
-          Claro, mis padres y sobre todo Alma.
-          Corazón, no te das cuenta de que utilizan un poco: Tierra solo aparece cuando necesita algo, y Agua y Aire solo les preocupa salir, la moda y de lo que tienen y piensan tener.
-          ¡Eres una envidiosa! lo que pasa es que piensas demasiado las cosas, pero en el fondo te encanta todo lo que hacen, lo que tienen y como son.
-          Claro que me gusta, pero yo sé lo que puedo y no puedo tener o hacer y lo valoro, sobre todo, porque sé el trabajo que les cuesta a nuestros padres darnos todas esas cosas.
-          Eres una pesada, y te diré más, tú no soportas que esté más tiempo con ellos que contigo, ellos son más divertidos que tú, además, que esté más tiempo con ellos que contigo, ellos son más divertidos que tú, además llevan mejores ropas que tú.
-          Pero Corazón, no te das cuenta que la amistad no trae un catálogo de ropa, solo trae apoyo, compañía lealtad, consejos….
-          Vete, le interrumpí, déjame en paz de una vez, no quiero verte más.
-          ¿Se marchó?
-          Sí, se fue.
-          ¿Qué fue de tus otros amigos?
-          Bueno, la verdad, están ahí, pero no me siento lleno, me falta algo: salgo, voy con ellos, aunque apenas me llaman.
-          Y eso ¿por qué?
-          Verás, Alma no volvió, yo seguí saliendo con ellos, abandoné cada vez más mis quehaceres, siempre haciendo oídos sordos a mis padres: criticando todo lo que me decían y pidiendo todo el día de todo: que si Tierra tiene esto, que si Aire lo otro, que vaya unos padres que tengo, que necesito un pantalón de la misma marca que el de Aire……. Y así día tras día, quebrando la confianza y la fe de los que realmente me querían y despreciaban, hasta que sucedió lo inevitable, todo se fue al garete, mi mundo de ensueño se hundió: suspendí, perdí la confianza de mis padres. Tierra, Aire y Agua continuaron su vida, cada vez me llaman menos, y lo peor: no tengo a Alma, la echo de menos, ¿qué habrá sido de ella todo este tiempo?
-          ¿Qué tiempo? ¿Aún no te has dado cuenta de que todo esto es un SUEÑO?
-          ¡Cómo que es un SUEÑO! Pero….. entonces ¿los suspensos? ¿mis padres? ¿mis amigos? ¿Alma?.....Y tú, ¿Quién eres tú?
-          La que siempre está ahí, aunque a veces a mi poco recurrís, soy la voz de tu CONCIENCIA. Formo parte de tu vida, al igual que forman parte de tu vida los amigos y tu familia, como también, los errores, ellos son el culpable de despertarme como también son necesarios para tropezar y darnos cuenta de lo que hemos hecho y poder rectificar y encauzar nuestras vidas a tiempo, pero siempre, poniendo voluntad. La luz que comenzaba a entrar entre los huecos de la persiana de la habitación de Corazón le hicieron despertar del sueño, aunque en su cabeza todavía resonaba la voz de su CONCIENCIA: “Ahí te dejo la oportunidad, no la desaproveches, quizás no la tengas más”.
-         - Sonó el timbre de la puerta, miró el reloj  despertador que había en su mesita: marcaba las 7:50 a.m. pensó: ¿quién será a estas horas?
-          -¡Corazón! Dijo mi madre, Alma está aquí, sube para tu habitación.
Alma entró en la habitación y se encontró llorando a su amigo.
-          ¿Qué te pasa Corazón?
-          Pensé que te había perdido, se levantó, la abrazó y le dijo apretándola contra su pecho fuertemente: ¡Cuánto te he echado de menos!
-          ¡Serás exagerado! Si no hace ni diez horas que nos hemos visto.
-          Y ¿Cómo me puedes perdonar todo lo que te he hecho y dicho?
-          ¡Hombre! Después del disgusto por el suspenso tampoco me extraña mucho, aunque no dirás que no te avisé un montón de veces. Venga, vístete y vamos a repasar ese examen de recuperación, que todavía nos quedan dos horas para el cole.
-          ¿Por qué has madrugado tanto? ¿No tienes nada que hacer? ¿No te apetecía dormir un rato más?
-          ¡Vamos a ver! Aquí quien tiene que recuperar el tiempo  perdido y los exámenes eres tú ¿no?, y quién sino te va a ayudar.
Bueno, este cuento o esta pequeña historia va llegando a su final, os podría contar algo más sobre Alma, pero creo que no es necesario, la esencia de Alma es: AMISTAD.
Corazón se levantó y se dirigió hacia el baño, se miró en el espejo y detrás de sí quiso entrever un rostro sin definir, como una presencia a su alrededor, cerró los ojos y dijo para su interior, “gracias por hacerme soñar, gracias por esta oportunidad”.



                                                                                        Eduardo J. Eguizábal Torre

V.