RAMALES DE LA VICTORIA CORAZON PAISAJE E HISTORIA
A la sombra del Pico san Vicente,
Del sur la Peña Mortera lo protege,
Flanqueado por el Pando y su arte rupestre,
Bajo el reinado de la peña El Moro y la sierra siempre presente.
Acunado en el regazo del valle,
Que el Gándara y el Asón horadan,
Tiene sus raíces Ramales,
Mi pueblo del alma.
Pueblo de densas nieblas y limpios amaneceres,
de días grises, brillantes o calurosos;
De ocasos ocres y rojos atardeceres,
Amalgama de colores para los ojos,
para el espíritu placeres.
Historia, paisaje y arte,
Se dan cita en Ramales,
que de la Victoria lleva apellido,
Trás la batalla que en sus calles
y en el Fuerte de Guardamino,
Dirimieron Carlistas e Isabelinos.
La historia cuenta lo acontecido,
En aquella batalla tan tenaz y cruenta,
Que dejó Ramales a cenizas reducido.
Aquí hizo un alto en su camino para pernoctar,
Su majestad el emperador Carlos V,
con todo su sequito real.
Fue agasajado por sus vecinos,
con fiesta, algarabía y viandas del lugar;
para el día siguiente continuar su recorrido,
hacia el monasterio de Yuste, por el camino real
Se puede disfrutar,
de varias cavidades espectaculares,
por su tamaño y diversidad.
Cabe aquí destacar,
Covalanas y sus pinturas rupestres,
Patrimonio de la Humanidad;
su reno, las magnificas ciervas, una representación ecuestre,
signos y partes de animales aún sin identificar.
Dando un paseo por sus calles podremos encontrar,
algún que otro edificio singular,
La fundación Orense, La casa Consistorial,
El Palacio de Revillagigedo y alguna casa de carácter monumental,
también encontraremos algo realmente especial,
sus gentes, de naturaleza noble y cordial.
Callejos, caminos y senderos,
Que os llevaran a rincones de ensueño,
Donde vuestros sentidos serán el único dueño,
Que guarde en vuestra memoria la emoción del momento
Tiene Ramales hombres ilustres que me tomo la licencia de no citar,
Pues no quisiera que alguien se pudiera molestar,
Por si en mi olvido e ignorancia a alguno dejase de nombrar.
Hacer rimas de mi pueblo fué mi intención
Quizás ha sido grande mi aspiración,
Tal vez solo sean frases al azar, sin ton ni son,
Pero están hechas desde el corazón.
Algunas cosas se habrán quedado en el tintero,
De verdad os digo que no ha sido queriendo,
Aquel que quiera, en su mano dejo,
que use su memoria y las ponga reflejo.
Que estas líneas sean mi pequeño homenaje,
A todas aquellas personas,
que en esta vida terminaron su viaje
y viven en nuestra memoria.
Dedicado a mí pueblo natal Ramales,
a mis amigos y familiares,
a mí mujer y mis hijos, que son mis puntales.
Y un recuerdo muy especial,
para Sara y mi padre,
que en mi recuerdo siempre vivirán.
EDUARDO J. EGUIZABAL TORRE

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