lunes, 2 de junio de 2014

RAMALES DE LA VICTORIA CORAZON PAISAJE E HISTORIA

RAMALES DE LA VICTORIA CORAZON PAISAJE E HISTORIA


A la sombra del Pico san Vicente,
Del sur la Peña Mortera lo protege,
Flanqueado por el Pando y su arte rupestre,
Bajo el reinado de la peña El Moro y la sierra siempre presente.

Acunado en el regazo del valle,
Que el Gándara y el Asón  horadan,
Tiene sus raíces Ramales,
Mi pueblo del alma.

Pueblo de densas nieblas y limpios amaneceres,
de días grises, brillantes o calurosos;
De ocasos ocres y rojos atardeceres,
Amalgama de colores para  los ojos,
para el espíritu placeres.

Historia, paisaje y arte,
Se dan cita en Ramales,
que de la Victoria lleva apellido,
Trás la batalla que en sus calles
 y en el Fuerte de Guardamino,
Dirimieron Carlistas e Isabelinos.

La historia cuenta lo acontecido,
En aquella batalla tan tenaz y cruenta,
Que dejó Ramales a cenizas reducido.

Aquí hizo un alto en su camino para pernoctar,
Su majestad el emperador Carlos V,
con todo su sequito real.

Fue agasajado por sus vecinos,
con fiesta, algarabía y viandas del lugar;
para el día siguiente continuar su recorrido,
hacia el monasterio de Yuste, por el camino real

En el entorno de Ramales
Se puede disfrutar,
de varias cavidades espectaculares,
por su tamaño y diversidad.

Cabe aquí destacar,
Covalanas y sus pinturas rupestres,
Patrimonio de la Humanidad;
su reno, las magnificas ciervas, una representación ecuestre,
signos y partes de animales aún sin identificar.
Dando un paseo por sus calles podremos encontrar,
algún que otro edificio  singular,
La fundación Orense, La casa Consistorial,
El Palacio de Revillagigedo y alguna casa de carácter monumental,
también encontraremos algo realmente especial,
sus gentes, de naturaleza noble y cordial.

Callejos, caminos y senderos,
Que os llevaran a rincones de ensueño,
Donde vuestros sentidos serán el único dueño,
Que guarde en vuestra memoria la emoción del momento

Tiene Ramales hombres ilustres que me tomo la licencia de no citar,
Pues no quisiera  que alguien se pudiera molestar,
Por si en mi olvido e ignorancia a alguno dejase de nombrar.

Hacer rimas de mi pueblo fué mi intención
Quizás ha sido grande mi aspiración,
Tal vez solo sean frases al azar, sin ton ni son,
Pero están hechas desde el corazón.

Algunas cosas se habrán quedado en el tintero,
De verdad os digo que no ha sido queriendo,
Aquel que quiera, en su mano dejo,
que use su memoria y  las ponga reflejo.

Que estas líneas sean mi pequeño  homenaje,
A todas aquellas personas,
 que en esta vida terminaron su viaje
y viven en nuestra memoria.

Dedicado a mí pueblo natal Ramales,
a mis amigos y familiares,
a mí mujer y mis hijos, que son mis puntales.
Y un recuerdo muy especial,
para Sara y mi padre,
que en mi recuerdo siempre vivirán.




                                       EDUARDO J. EGUIZABAL TORRE

AFLICCION DE AMAR AMOR

                     AFLICCION DE AMAR AMOR
  

Tarde de primavera,
por el sendero voy caminando,
hasta  tu casa me lleva,
mi corazón enamorado.

Ya adivino a lo lejos,
tu cuerpo tornasolado,
tus ojos, mi cielo,
tu cabello dorado.

Trémulos mis pasos
hacia ti me acercan,
nervioso ,agitado,
mis manos se secan;
mis labios húmedos
el beso de los tuyos esperan.

Cuan efímera quimera
creo mi imaginación,
mis labios no obtuvieron respuesta,
yerma desolación.

Te mire a los ojos,
fue  tu mirada el puñal
que hirió mi amor;
tus palabras mortaja
para vestir mi corazón.

Hoy sigue siendo ayer,
el ayer, sigue vivo hoy;
helado cada amanecer
despierta mi corazón.

 Tu mirada sigue clavada,
¡cuanto dolor!
no me arranco la daga,
aflicción de amar, amor.

Dejo sangrar la herida,
¡cuanto dolor!
que permanezca en mi vida,
amor, desamor

Rastro, huella, señal inequívoca;
brasa de pasión
tu llama mantiene viva,

Desnudo mi corazón,
arranco su mortaja;
lo visto de color,
traje esperanza.

No tengas miedo amor,
cuando navegues en la  desolación,
faro en la noche, mi amor;
tu barco, mi corazón.

Impertérrito espigón,
en el mar de tu ausencia,
así espera con abnegada ilusión,
mi vida tu presencia.

Ya en el horizonte adivino tu vela,
por malos vientos ajada;
tu barca deja estela,
de una vida malograda.


Busca el sendero,
lleno esta de huellas;
rastro del amor sincero,
que dejaste atrás aquella primavera.

No llores, no temas,
no hallaras ni juez, ni condena;
tan solo sentirás la fuerza
de un amor sin reservas.

Por el sendero, abatida,
trémula, cabizbaja,
te acercas de nuevo a mi vida.

Ya veo tus ojos, mi cielo,
tu cuerpo tornasolado,
tu pelo de dorado  invierno.

De mi amor arranco la daga,
no hables no hay mortaja;
besas mi boca yerma,
en mi corazón tarde de primavera.



EDUARDO J. EGUIZABAL TORRE

V.