jueves, 29 de enero de 2015

CANSADO DE TÍ

CANSADO  DE  TÍ


Hoy he dejado mi casa vacía
de todo lo que me recuerda a ti,
he cambiado las sábanas de mi cama,
y he tirado el camisón de seda blanca
que te ponías para mí.

He roto las fotos que tenia contigo,
y las que te hiciste sin mí,
el retrato a carboncillo que nos hizo un amigo,
ese me lo quedo para mí,
trazos en blanco y  negro, mudos testigos
del único beso sincero que me llevo de ti.

Porque ahora me duelen mas las sombras de tu presencia,
que la cegadora luz de tus ausencias,
por eso mi corazón por ti ya no apuesta.

Porque ya me canse de lamer tus heridas,
mientras recuperas fuerzas para otra huida,
por eso tras de ti cierro la puerta.

Ya quedan pocas cosas entre estas paredes que me hablen de ti,
pues eran pocos los enseres que necesitabas para fingir,
el amor que traías, y el que dejabas al huir.

Fueron muchas las lágrimas que secaron mis labios,
muchas las falsas promesas que fui acumulando,
cuando en mi buscabas el refugio de tus inviernos
mientras mi soledad engañada, tu corazón iba sanando,
hasta que otra primavera te arrancaba de mis manos.

No se si para cuando vuelvas de nuevo a casa,
otro cuerpo ocupe tu lugar en mi cama,
otro corazón reconforte mi alma;
pero aunque la soledad sea mi dama, 
a tu voz oídos sordos, y a tus lágrimas cerrare mis ventanas


Porque ahora me duelen mas las sombras de tu presencia,
que la cegadora luz de tus ausencias,
por eso mi corazón por ti ya no apuesta.

Porque ya me canse de lamer tus heridas
mientras recuperas fuerzas para otra huida,
por eso tras de ti cierro la puerta.


                                                                                                    Eduardo J. Eguizábal Torre


martes, 20 de enero de 2015

CADENAS DE AMOR

CADENAS DE AMOR

No se cual es el motivo, que a ti me tiene atado
con esta mágica libertad,
que acerca mis pasos  a tu encuentro cuando me dejas, 
y bailo esquivando a la  soledad,
en una cárcel sin paredes, a tu sombra abrazado.

No se con que embrujo me has hechizado,
que en la ausencia de tu imagen,
 mantengo viva la llama de tu recuerdo,
con la leve estela de aire
que dejan tus besos, atrapada en mis labios

Alas de libertad, cadenas de amor
Magia que traza los versos de mi canción
 
No se cual es el misterio que tiene esta libertad
 que sin hacer reproches ni exigir cuentas
a tu clara y honesta forma de ser
con un espontaneo deseo  se encadena
libre para volar sin miedos ni ansiedad

 No es mucho lo que yo preciso, ni lo que tu reclamas
quizás ese sea el sencillo secreto
que mantiene unidas nuestras vidas
las alas que sustentan el vuelo
de un amor libre de recelos y trampas.

Alas de libertad, cadenas de amor
Magia que traza los versos de mi canción

No puedo tener para vivir mejor razón,
que la libertad con que me amas
y el amor con que me encadenas
por eso libremente te entrego mi corazón
con la misma sinceridad que el tuyo me regalas

Alas de libertad, cadenas de amor
Magia que traza los versos de mi canción
Cadenas de amor, alas de libertad
Tu y yo, no me hace falta nada mas

                                                              Eduardo J. Eguizábal Torre

viernes, 16 de enero de 2015

A AMBOS LADOS DE LA VIDA



A AMBOS LADOS DE LA VIDA



Hay dos hermanos, fruto del mismo amor,
que separados por sus padres,
nunca podrán abrazarse,
ni compartirán sueños, juegos e ilusión.
 
Siempre nacen con la muerte,
pereciendo al surgir la vida,
siempre arrastrando la efímera suerte,
que les regalan la noche y el día.

La niña, tibia y plateada,
con frescos besos y alegres trinos,
a su padre despierta cada mañana.

El niño con un cálido sonrojo,
a su padre manda a la cama,
y, con apasionado guiño de ojos,
a su madre con fervor reclama

Padre y madre son su vida,
su amor, su muerte, su distancia;
un  mismo corazón, para cuatro almas,
siempre juntas, siempre separadas.

Mágica brevedad  la de sus almas niñas,
que aun ausentes entre nubes y brumas,
atrapan nuestras miradas perdidas,
de entre las prisas, el bullicio y las dudas.


                                                              Eduardo J. Eguizábal Torre

viernes, 9 de enero de 2015

Rehén

Rehén


Rehén sumiso del que dirán,
víctima de mis propios miedos,
he perdido la mitad de mi vida,
soportando la capa de inmunda gloria,
cortesía ruin con la que mis carceleros
camuflaban mi día a día,
disfrazando la verdad y atando mis sueños.

Mascaras de sonrisas en el cielo,
cuna de impotentes lágrimas el suelo,
devuelven las paredes el ahogado eco,
de los rebeldes y estériles gritos del preso.

Dejo hoy atrás, la  jaula de oro,
honrado embuste lleno de brillo,
barrotes de dorado humo,
cadenas de plateado hielo,
mágica fantasía del dorado presidio,
camuflajes de pesado plomo.

Ya por fin se ha roto mi celda de cristal
estalla, vacía de todo, llena de nada;
quiebro los barrotes de oro impío,
dejo atrás  cadenas de falsa plata,
sacudo de mis alas el plomo, y a volar.

Como la venganza no va de la mano conmigo,
a los fariseos guardianes de mi encierro,
en mi alma y mi corazón solo un deseo,
túnica de plomo a su recuerdo pongo abrigo,
ancla de oro , cadena de plata y, al mar del olvido.





                                                                       Eduardo J. Eguizábal Torre

V.