DE CANTO...
Aquí estoy ahora... de canto,
ni envés ni revés,
hacia ningún lado,
escuchando el incesante tintineo
de las monedas que caen...
de uno y otro costado,
almas gemelas, enemigos o aliados,
corazones sin precio...
o tal vez robados.
Aquí y ahora... sigo de canto,
anclado en este vacío presente,
sopla el viento,
futuro frio...pasado caliente,
pasa azorado
por cada uno de mis flancos;
partido en dos por la arista hiriente,
de mi corazón, escarchado
mantiene en el limbo indolente,
entre el moribundo ocaso
y un horizonte opaco.
Y sigo aquí... de canto,
en el filo de la navaja...
ni siquiera bailo,
ni soy el espejo, ni el otro lado,
ni mi sombra, ni reflejo ansiado,
soy entre los versos el espacio...
renglón que triste y callado,
ve pasar por encima de él los labios,
sin ni siquiera poder rozarlos,
soy filo... bisel, corte, tajo,
soy yo... indicio, aquí, ahora... de
canto.
Soy yo...el que siempre fui,
ahora aquí...anclado,
varado en el estrecho paso,
del reloj de arena...
y no se detiene el tiempo,
no para la cuenta,
necesito una mano, un abrazo,
quiero cerrar la herida,
que ahora sangro,
necesito dar un paso,
vadear la orilla...
de este asfixiante alveo,
necesito salir
de este impás este letargo,
que a mi razón mantiene presa...
de canto.
<Duele el corazón cuando te lo dejas, cerca del final, donde todo empieza>
(FITO)
Enseñame el lugar, la salida,
me atrofia las alas,
mi alma herida.
Eduardo J. Eguizabal Torre