LLUEVE
EN RAMALES
Hoy del azul del cielo y el sol,
nada se sabe;
cabalga los picos y montes,
un manto de nubes grises,
tristes amazonas,
que rasgan su preñado vientre,
sobre la ruda y recia grupa,
de los pétreos corceles
que vigilan mi valle.
Tras la tupida cortina de agua,
una claridad mortecina,
mitiga el color;
el verde de prados y árboles,
el gris de las rocas,
de la tierra el marrón,
azules, rojos y ocres,
difuminan su calor.
Llueve en la calle,
melancolía en el alma,
canta y llora el corazón;
llueve en mi valle,
y entre lágrimas vidriosas,
se desvanece el paisaje;
llueve en Ramales.
Eduardo
J. Eguizábal Torre