AUNQUE TU NO LO SEPAS…
Todas las noches, cuando la luz de tus ojos se esconde tras el ocaso de tus
párpados, acomodo un beso en tus labios, y al oído susurro… “te quiero”,
mientras te recojo entre mis brazos, y espero… el plácido latido de tu corazón,
acompasando el silencio.
Aunque tu no lo sepas… todas las noches, le desabrocho a mi alma, la camisa
de las esperas y, no he soltado el segundo de los deseos, cuando el corazón, da
un brinco, como potro desbocado y... con las patas de la impaciencia, salta al
otro lado del espejo desnudo de apariencias, libre de aparejos, cabalga en
la pradera de tus sueños, buscando el reloj de las tristezas, para robarle las
agujas… “que corra el tiempo sin huellas.”
Aunque tu no lo sepas… anoche hilvané los ojales de mi alma, con la aguja
del enfado y el hilo del enojo. Llegue tarde … y el tiempo marco las horas, la
tristeza…se apodero de tu alma, tu latido…agitaba el sueño... y el aire se hizo
viento de invierno, arrastrando con él nubarrones de gris plomizo; sentí la
tormenta, noté en mi cuerpo, los temblores del tuyo…hice más cóncavo mi regazo,
más amplios y firmes mis brazos y... te apreté tanto a mi piel, que te sentí bajo
ella… acaricie tu corazón y besé tu alma… mientras huías de la tormenta, me
hice por ti… cobijo y lecho y... en el vaso transparente de mi alma, recogí el
aguacero de tus lágrimas, me bebí el zumo exprimido de tus tristezas, para
que no llegase ni una gota a tu corazón…"mi enojada princesa". Del susurrante te
quiero…hice balada de silencios, rociando mis labios con el deseo…loco y
enamorado, de comerme tus miedos…a besos, de tenerte mas dentro de mi…aunque
solo sea un sueño.
Aunque tu no lo sepas…algunas noches, acomodo mi enfado…buscando tus
enojos y, preparo mi vaso vacío, mientras espero el tardío ocaso de tus
párpados, sonrío…con mis ojos escondidos, que no delaten mis deseos…
Ya llega la tormenta...
el alma convexa...
cóncavo el regazo...
silencio…”ya sueña mi princesa”
Eduardo J. Eguizábal Torre
