UN VIOLIN
CON CORAZON
Érase una vez….
Un violín pegado a un cuerpo,
Ni el uno, ni el otro tenían fin,
érase una vez…
espejo y reflejo,
un cuerpo pegado a un violín.
día y ocaso, alba y noche,
centauro simbionte,
notas, pasión y acordes.
Murmullos y emociones…
en el patio de butacas,
la voz ahogada de la luz…
ciega los rumores,
libera el alma.
El arco listo la cuerda tensa,
la diana ansiosa,
en la aljaba las flechas…
corazones de mariposa.
El centauro dispara…
notas certeras…
con arpones de seda.
Emoción...
bajo las luces soñeras,
canta el silencio…
blanca partitura…
por unas horas, el tiempo,
deshace su maleta.
Misterio…
voz de luz opaca
en el aire… melodía
sobre bruma blanca,
en el corazón…
danzan los sueños.
En el escenario…
hermanados…
luces y colores,
la magia nada en las sombras,
y tatúan los acordes,
el recuerdo en el alma.
Ya termina la fantasía,
ya iza el tiempo el ancla,
gracias Ara Malikian,
por esta noche mágica.
Eduardo
J. Eguizaábal Torre


