jueves, 26 de marzo de 2015

CUANDO SE VAN LAS MARIPOSAS

CUANDO SE VAN LAS MARIPOSAS

Cuando se van las mariposas,
se aflige el alma,
se seca la boca,
la soledad reclama su flanco;
llega la tormenta,
que arrastra el viento,
entre dudas y sospechas;
lluvia de espinas y hiel,
el corazón cóncavo,
llora de rabia, de miedo... 
y siento que...

Hoy soy todo y nada,
soy la grieta…
de un cuerdo demente,
soy ese gesto indolente,
entre la vida y la muerte. 

Hoy soy reloj sin agujas,
Soy tiempo…
Sin memoria ni recuerdos.

Hoy soy odio y amor,
Soy rabia…
Con el alma incendiada.

Hoy soy tierra y agua,
soy lodo…
con los oídos ciegos y los ojos sordos.

Hoy soy hielo y fuego,
soy vaho…
sabor en la nariz y aroma en los labios.

Hoy soy luz y sombra,
soy tiniebla…
y en las manos el tacto a derrota.

Hoy soy suelo y cielo,
soy gravedad en coma…
piedra muerta que en el aire flota.

Hoy soy anverso y reverso,
soy canto…
con la esperanza rota.

Soy estrella de día,
soy sombra en la noche,
soy mi propia mentira,
el horror de mis temores.

La piedra en el camino,
apartada a la orilla,
el payaso de circo,
sin nariz ni sonrisa.

Soy ese momento, ese mal día,
ladrón de corazones,
y de almas afligidas

Soy el verso enredado,
en la telaraña de la vida,
ninfa de mis sentimientos,
en el aire se ahoga en silencio.

Soy la polilla hambrienta,
que carcome tú alma,
la oruga que ahora repta,
agitando tus entrañas.

Hoy soy… sin querer,
veintiún gramos de tristeza,
flotando en un abismo sin red;
¡pero!…calma, espera…
¡no me hables!… ¡aun no me cojas!…
cuenta hasta diez…
estupida inconsciencia,
¡calla! y escucha...
¡atrevida insensatez!
se están durmiendo las orugas,
pronto batirán sus alas las mariposas,
retornaran las cosquillas otra vez,
la soledad huye a su caverna, por ahora...
                                                             
                                                                       
                                          Eduardo J. Eguizábal Torre

V.