DE GESTOS Y MOMENTOS... (HAY DÍAS QUE...)
Abro los ojos... y mi reflejo sangra,
lágrimas carmesí en el espejo,
la soledad invade el aire,
como espinas de hielo,
el silencio es un sable,
que hiere el alma,
con susurros de invierno.
Tiemblo...
entre sus dedos de fuego
ardo...
en llamas de hielo
deshago...
las sombras del tiempo,
busco...
las cenizas del guerrero.
Al otro lado del espejo,
donde un soldado sin espada,
desarma al silencio...
con el brillo de su mirada.
Destellos de color,
para un miedo ciego,
que pierde su valor,
en un leve pestañeo.
Ahora la soledad se esfuma,
con los latidos del corazón,
como la escarcha al alba,
va perdiendo su voz,
en las caricias de una pluma,
cargada de esperanzas.
Eduardo J. Eguizábal Torre



