Que es la vida, sino una sucesión de batallas,
frente a una guerra de antemano
perdida,
que con una indolente sonrisa,
va sembrando nuestro camino
de rosas y espinas
Luces y sombras, hirientes
estigmas
que el tiempo, con
lánguida impaciencia,
en nuestro cuerpo y alma va
tatuando su huella
Lanzas y besos, aguijones y
caricias,
tropiezos y amor, rabia y manos
amigas
armas cálidas y frías del día a
día,
con las que nuestro bravo
corazón,
enfundado en su armadura de
tenaz guerrero
ha de luchar con garra y tesón
aferrado con fuerza al escudo
del valor,
para que los arañazos del
cansancio y el temor,
no le hagan desfallecer o cejar
en el empeño,
de ganarle una batalla más al
impío tiempo.
Para todo-as los que
diariamente luchan contra todos los avatares, males y lacras de esta
vida,
dándonos a todos, un ejemplo de
entereza, determinación entrega y constancia extraordinario y modélico.
Eduardo J. Eguizabal Torre