lunes, 29 de diciembre de 2014

DE CANTO

DE CANTO...

Aquí estoy ahora... de canto,
ni envés ni revés,
hacia ningún lado,
escuchando el incesante tintineo
de las monedas que caen...
de uno y otro costado,
almas gemelas, enemigos o aliados,
corazones sin precio...
o tal vez robados.

Aquí y ahora... sigo de canto,
anclado en este vacío presente,
sopla el viento,
futuro frio...pasado caliente,
pasa azorado
por cada uno de mis flancos;
partido en dos por la arista hiriente,
de mi corazón, escarchado
mantiene en el limbo indolente,
entre el moribundo ocaso
y un horizonte opaco.

Y sigo aquí... de canto,
en el filo de la navaja...
ni siquiera bailo,
ni soy el espejo, ni el otro lado,
ni mi sombra, ni reflejo ansiado,
soy entre los versos el espacio...
renglón que triste y callado,
ve pasar por encima de él los labios,
sin ni siquiera poder rozarlos,
soy filo... bisel, corte, tajo,
soy yo... indicio, aquí, ahora... de canto.

Soy yo...el que siempre fui,
ahora aquí...anclado,
varado en el estrecho paso,
del reloj de arena...
y no se detiene el tiempo,
no para la cuenta,
necesito una mano, un abrazo,
quiero cerrar la herida,
que ahora sangro,
necesito dar un paso,
vadear la orilla...
de este asfixiante alveo,
necesito salir
de este impás este letargo,
que a mi razón mantiene presa...
de canto.




<Duele el corazón cuando te lo dejas, cerca del final, donde todo empieza>
                                                             (FITO)


Enseñame el lugar, la salida,
me atrofia las alas,
mi alma herida.
                                                         Eduardo J. Eguizabal Torre

viernes, 19 de diciembre de 2014

NI CUENTO NI REALIDAD….UNA OPORTUNIDAD

NI CUENTO NI REALIDAD….UNA OPORTUNIDAD

Comienza este cuento, no con un érase una vez, sino con: Sucedió hace ya algún tiempo, sucede y sucederá en un lugar parecido a cualquier otro que os podías imaginar: vuestro pueblo, quizás una ciudad o tal vez un pequeño lugar sin forma, sin determinar, un mero recuerdo que a su antojo la memoria puede dibujar.
Lo que os voy a contar, no es un cuento de aventuras, ni de miedo ni de Navidad, es o pretende ser, un sencillo cuento sobre la amistad.
Como no deseo a nadie molestar, en este pequeño relato, a los personajes que van a desfilar, ni forma ni cara, ni siquiera nombre propio les voy a dar, que sea la imaginación de cada lector quien les de identidad.

Pues bien, aquí comienza esta historia tan particular:

Bajo la tenue luz de la Luna, al abrazo de una blanquecina y suave bruma, nos encontramos a nuestro personaje: Corazón.
Corazón camina cabizbajo, meditabundo, pasea su tristeza, acompasada por el intermitente sollozo y los recuerdos que vienen a su memoria golpeando con fuerza, clavándose como aguijones punzantes; llegan rápidos, dolorosos, incansables, como relámpagos que deslumbran la razón y cuando se van, parecen dejar la calma a su paso, pero tras sus huellas, llega el atronador canon de la realidad, la consciencia de los errores, de no haber actuado a tiempo, de no escuchar los consejos, de no pararse a medir las consecuencias de sus actos.
Corazón continúa caminando, pensando el porqué, intentando embarcar los recuerdos en el barco del olvido, pero naufraga una y otra vez y la marea, incansable le devuelve de nuevo los restos a la orilla: errores, palabras a destiempo y fuera de tono y de lugar, malos modos, gritos, contestaciones  …….., sabía todo aquello que en su rebelde e irreflexiva adolescencia, recorría cualquier parte de su cuerpo, como un río plácido que con la crecida de las lluvias, se desborda, impulsivo y bravo arrasando todo a su paso. Entre los restos del naufragio siempre llega alguna cara amable de la vida, esas pequeñas cosas que con sólo rozarlas dejan una placidez y una sensación de felicidad, que aunque efímera llena de luz y color las sombras de los malos momentos. En estas cábalas seguía caminando, bajo la luna, cuando oyó una voz que parecía venir de dentro de sí mismo, a la vez que de todo lo que le rodeaba.
-          Corazón ¿Qué te sucede? ¿Por qué esa pena, ese dolor? ¿Por qué esa angustia?
Corazón ni siquiera acertó a preguntarse quién había detrás de esa voz, la conocía, no sabía ni cómo ni por qué, pero esa voz ya la había oído, más bien sentido otras veces, tiempo atrás, aunque quizás nunca con tanta claridad. Tal vez la necesidad de sacar lo que llevaba dentro, lo que atormentaba, hizo que contestase.
-          Pago mis errores, mis fallos.
-          ¿Qué errores?
-          Todo, he fallado a mis padres, a mis amigos, no he sabido apreciar todo lo que la vida me ofrecía.
-          ¿Estás seguro de lo que dices? Algo bueno habrá que hayas hecho.
-          Quizás, pero no consigo que supere la tristeza que ahora siento por todo lo que hice.
-          Cuéntame, dime todo aquello que te aflige, ¿Tan malo es? ¿Por qué te castigas así?
-          Es lo que merezco. Verás, - dijo Corazón hace ya algún tiempo-  siendo niño conocí a alguien muy especial: Alma.
-          ¿Quién es Alma?
-          Alma vivía al lado de mi casa, era mi vecina, nada más conocernos, congeniarnos, fuimos durante mucho tiempo inseparables, tan solo nos bastaba estar los dos juntos, no necesitábamos a nadie más, o eso creíamos. Fuimos juntos al colegio y con el paso del tiempo hicimos nuevos amigos. Conocimos a Tierra, Agua y Aire, congeniamos bastante bien, hicimos un pequeño grupo, con nuestras pequeñas diferencias y rabietas a veces, pero muy unidos. A Corazón se le escapó un pequeño suspiro.
-          ¿Por qué suspiras?
-          Bueno, es que duele recordar, la nostalgia, a veces no es buena compañera.
-          ¿Por qué? ¿Qué sucede?
-          Verás, la verdad es que ahora me doy cuenta de lo estúpido que he sido todo este tiempo.
-          ¿Y eso?
-          Al ir creciendo, cuando llegamos a la adolescencia, cambiamos y nuestras pequeñas diferencias se fueron, en algunos casos, haciendo mayores y yo, la verdad, no supe reaccionar a tiempo.
-          ¿Os separasteis?
-          ¡No! ¡Qué va! Bueno, no sé cómo explicarlo, yo me fui alejando poco a poco de quien siempre había estado a mi lado.
-          ¿Alma?
-          Por supuesto, mi fiel Alma. Ahora me doy cuenta de su indiscutible y leal apoyo, de sus consejos, de sus, a veces, desesperantes reflexiones, aunque la mayoría de las veces tuviese razón: como la que tenían mis padres.
-          ¿Tus padres? ¿En qué tenían razón?
-          Prácticamente en todo, pero sobre manera, cuando me decían: Todo el mundo tiene que tener amigos, pero hay que valorar las ideas y las consecuencias que pueden derivar de las acciones, que sin pensar, muchas veces llevamos a cabo con el exultante e irracional poder que nos da la juventud. “Todos hemos sido jóvenes y por eso te lo decimos”.
-          ¿Y qué pasó?
-          Pues como te decía, me fui alejando de Alma, cada vez estaba más tiempo con Tierra, Aire y Agua. Siempre que me necesitaban yo iba, les ayudaba a estudiar, a hacer trabajos y aunque yo estuviese haciendo algo importante, si me llamaban para salir por ahí, me iba con ellos.
-          ¿Y nadie te decía nada?
-          Claro, mis padres y sobre todo Alma.
-          Corazón, no te das cuenta de que utilizan un poco: Tierra solo aparece cuando necesita algo, y Agua y Aire solo les preocupa salir, la moda y de lo que tienen y piensan tener.
-          ¡Eres una envidiosa! lo que pasa es que piensas demasiado las cosas, pero en el fondo te encanta todo lo que hacen, lo que tienen y como son.
-          Claro que me gusta, pero yo sé lo que puedo y no puedo tener o hacer y lo valoro, sobre todo, porque sé el trabajo que les cuesta a nuestros padres darnos todas esas cosas.
-          Eres una pesada, y te diré más, tú no soportas que esté más tiempo con ellos que contigo, ellos son más divertidos que tú, además, que esté más tiempo con ellos que contigo, ellos son más divertidos que tú, además llevan mejores ropas que tú.
-          Pero Corazón, no te das cuenta que la amistad no trae un catálogo de ropa, solo trae apoyo, compañía lealtad, consejos….
-          Vete, le interrumpí, déjame en paz de una vez, no quiero verte más.
-          ¿Se marchó?
-          Sí, se fue.
-          ¿Qué fue de tus otros amigos?
-          Bueno, la verdad, están ahí, pero no me siento lleno, me falta algo: salgo, voy con ellos, aunque apenas me llaman.
-          Y eso ¿por qué?
-          Verás, Alma no volvió, yo seguí saliendo con ellos, abandoné cada vez más mis quehaceres, siempre haciendo oídos sordos a mis padres: criticando todo lo que me decían y pidiendo todo el día de todo: que si Tierra tiene esto, que si Aire lo otro, que vaya unos padres que tengo, que necesito un pantalón de la misma marca que el de Aire……. Y así día tras día, quebrando la confianza y la fe de los que realmente me querían y despreciaban, hasta que sucedió lo inevitable, todo se fue al garete, mi mundo de ensueño se hundió: suspendí, perdí la confianza de mis padres. Tierra, Aire y Agua continuaron su vida, cada vez me llaman menos, y lo peor: no tengo a Alma, la echo de menos, ¿qué habrá sido de ella todo este tiempo?
-          ¿Qué tiempo? ¿Aún no te has dado cuenta de que todo esto es un SUEÑO?
-          ¡Cómo que es un SUEÑO! Pero….. entonces ¿los suspensos? ¿mis padres? ¿mis amigos? ¿Alma?.....Y tú, ¿Quién eres tú?
-          La que siempre está ahí, aunque a veces a mi poco recurrís, soy la voz de tu CONCIENCIA. Formo parte de tu vida, al igual que forman parte de tu vida los amigos y tu familia, como también, los errores, ellos son el culpable de despertarme como también son necesarios para tropezar y darnos cuenta de lo que hemos hecho y poder rectificar y encauzar nuestras vidas a tiempo, pero siempre, poniendo voluntad. La luz que comenzaba a entrar entre los huecos de la persiana de la habitación de Corazón le hicieron despertar del sueño, aunque en su cabeza todavía resonaba la voz de su CONCIENCIA: “Ahí te dejo la oportunidad, no la desaproveches, quizás no la tengas más”.
-         - Sonó el timbre de la puerta, miró el reloj  despertador que había en su mesita: marcaba las 7:50 a.m. pensó: ¿quién será a estas horas?
-          -¡Corazón! Dijo mi madre, Alma está aquí, sube para tu habitación.
Alma entró en la habitación y se encontró llorando a su amigo.
-          ¿Qué te pasa Corazón?
-          Pensé que te había perdido, se levantó, la abrazó y le dijo apretándola contra su pecho fuertemente: ¡Cuánto te he echado de menos!
-          ¡Serás exagerado! Si no hace ni diez horas que nos hemos visto.
-          Y ¿Cómo me puedes perdonar todo lo que te he hecho y dicho?
-          ¡Hombre! Después del disgusto por el suspenso tampoco me extraña mucho, aunque no dirás que no te avisé un montón de veces. Venga, vístete y vamos a repasar ese examen de recuperación, que todavía nos quedan dos horas para el cole.
-          ¿Por qué has madrugado tanto? ¿No tienes nada que hacer? ¿No te apetecía dormir un rato más?
-          ¡Vamos a ver! Aquí quien tiene que recuperar el tiempo  perdido y los exámenes eres tú ¿no?, y quién sino te va a ayudar.
Bueno, este cuento o esta pequeña historia va llegando a su final, os podría contar algo más sobre Alma, pero creo que no es necesario, la esencia de Alma es: AMISTAD.
Corazón se levantó y se dirigió hacia el baño, se miró en el espejo y detrás de sí quiso entrever un rostro sin definir, como una presencia a su alrededor, cerró los ojos y dijo para su interior, “gracias por hacerme soñar, gracias por esta oportunidad”.



                                                                                        Eduardo J. Eguizábal Torre

jueves, 11 de diciembre de 2014

VIEJOS

En nuestras calles, parques y plazas,
En los paseos, bancos y aceras,
En nuestras propias casas,
O a la puerta de una escuela

Con achaques y arrugas a cuestas
O plantados y tiesos como velas
Con triste mirada o franca sonrisa
Marcas, tatuajes, secuelas,
Que el tiempo y el azar, indolentes artistas
Fueron plasmando con pausada prisa
 
Su vida a diario nos entregan
Pagados la mayoría de las veces
con prisas soledad e indiferencia
Mísero salario que al corazón entristece,
Y que arrastrado por nuestras urgencias,
Con abnegada admiración respaldan.

Acontecimientos,  cuentos e historias,
Anécdotas, chascarrillos y leyendas,
Paginas del hermoso libro de su memoria
Escrito a base de victorias y derrotas

Ni juzguemos, ni desechemos su ajada portada,
con ello perderíamos su tesoro mas preciado,
pues  cada rincón de sus hojas esta impregnado,
de ese humilde saber cotidiano, de batallar cada jornada,
a las duras y las maduras, de ese camino pasado,
de su amor, su esencia, su alma; todo un regalo.

Ancianos, mayores, abuelos, sinónimos son de viejo
mirémoslos  a los ojos, ellos serán nuestro espejo, 
en los nuestros veremos  el fruto de su reflejo.
Ancianos, mayores, abuelos, sinónimos de viejo,
reposados, sabrosos y rotundos como el vino añejo.


Me voy a tomar la licencia para esta ocasión,
de acomodar las estrofas de una canción,
para todas-os vosotros de todo corazón.

Para todos los que ya no estan, 
para todos los que ahora lo son y los que pronto lo seremos,
y, para los que en un futuro llegaran.


Esos vuestros cabellos blancos, bonitos, 
ese hablar cansado, profundo,
que nos lee todo, lo escrito 
y nos  enseña tanto, del mundo, 
esos pasos lentos de ahora,
caminando siempre a nuestro lado,
ya corrieron tanto en la vida.
abriendonos el camino paso a paso. 


Mirando esos ojos tan profundos y bonitos,
Abro el corazón y os digo,
Mis queridos, mis viejos, mis amigos.



                                                                                   Eduardo J. Eguizabal Torre



miércoles, 10 de diciembre de 2014

UN MAL DIA



Necesito espacio y distancia,
necesito un lago en calma,
nadar y ahogarme, sin miedo a respirar
mis lágrimas, sin el constante temor de volar,
y, dejar atrás, flotando en el aire,
los fantasmas, que sujetos a las escarpias
de mi inconsciente buena fe, 
no son abrigo del alma,
sino harapos disfrazados de fiesta,
que hunden, sin reparo ni vergüenza
mi vida en el fondo de la papelera,
como una carta de amor inacabada;
odio, asco y rabia, cábalas...
respiro hondo, cuento...calma.


                                     Eduardo J. Eguizábal Torre



sábado, 6 de diciembre de 2014

ANIVERSARIO




Hoy siete de diciembre de nuestra boda es el aniversario,
fecha que mi corazón celebra a diario,
pues son tu amor y compañía, algo tan extraordinario,
tu voz, tu mirada, esa sonrisa en tus labios,
detalles, que de mi vida hacen un sueño cotidiano.

Soy el corazón que libre de cadenas,
a tu suave y férreo abrazo de seda se encadena
gozando de la gloriosa condena,
que a diario me da tu amor sin reservas.

Eres tu…, mi razón de ser, mi fe, mi esperanza,
el  aire en mi vela,  de la tormenta mi calma,
el estribillo de la canción que mi corazón canta,
cuando las penas o alegrías, se abrazan a mi alma.

Me encanta ser los ojos de tus sonrisas,
los oídos mimados por tu placida voz,
el cuerpo para tus sutiles y aventureras caricias,
la nariz y la boca para apreciar tu aroma y sabor,
la verdad que no encuentro mejor razón ni delicia,
que permanecer en ti,siendo uno solo los dos.


Duermo abrazado cada noche a tu pecho,
sintiendo el latir de tu corazón en mi mano,
palpita el mío al tuyo acompasado,
como la melódica armonía de los versos,
que mi corazón te ofrece, desnudos y sinceros,
y, antes de que el sueño me haya derrotado,
en tu oído susurro, “te quiero”.
                                                                                                       
                                                                                                      Eduardo J. Eguizabal Torre

domingo, 30 de noviembre de 2014

HEROES DEL DIA A DIA

Que es la vida, sino una sucesión de batallas,
frente a una guerra de antemano perdida,
que con una indolente sonrisa,
va sembrando nuestro camino  de rosas y espinas

Luces y sombras, hirientes  estigmas
que  el tiempo, con lánguida impaciencia,
en nuestro cuerpo y alma va tatuando su huella

Lanzas y besos, aguijones y caricias,
tropiezos y amor, rabia y manos amigas
armas cálidas y frías del día a día,
con las que nuestro  bravo corazón,
enfundado en su armadura de tenaz guerrero
ha de luchar con garra y tesón
aferrado con fuerza al escudo del valor,
para que los arañazos del cansancio y el temor,
no le hagan desfallecer o cejar en el empeño,
de ganarle una batalla más al impío tiempo.




Para todo-as los que diariamente luchan contra todos los avatares, males y lacras de esta vida, 

dándonos a todos, un ejemplo de entereza, determinación entrega y constancia extraordinario y modélico.


                                                                                   Eduardo J. Eguizabal Torre


domingo, 16 de noviembre de 2014

GRACIAS FITO

GRACIAS FITO

Anoche huimos contigo de nosotros mismos,
Nos ocultamos en el regazo de la ballena,
A salvo de las garras de la cruda realidad,
Anoche con el corazón y el alma desinhibidos,
Nos abrazamos a un sueño tan mágico como real.

Velamos y compartimos el momento,
 dividiendo  el trabajo a la par,
Tú nos regalabas notas y versos,
Nosotros  coreábamos  sin cesar.

Anoche nuestro corazón fue una roca
y  la tristeza perdió su hambre
 Desde tu corazón  a través  de tu boca
La tormenta llego para ser nuestra amante,
Cicatrizando con tu voz nuestras almas rotas.

La verdad que fue agradablemente cansado,
Por eso tú te acostaste a nuestro lado,
Y nuestros sueños y el corazón, a tu costado.


                                                                                               Eduardo J. Eguizábal Torre.

sábado, 15 de noviembre de 2014

MAGOSTA

              MAGOSTA
Ya noto el seco y meloso aroma,
y aun ni siquiera se prendió el fuego,
ya el olor a castaña canta,
por todos los rincones del pueblo.

Ya la magosta danza en Ramales,
melodías de pitu, gaita y tambor,
que a mayores, niños y chavales,
van alegrando alma y corazón,
Los Piteros de la Calle del Hambre,

Preparemos el fuego y el tambor,
demos tajo a las castañas
que hagan su trabajo las ascuas,
y el buen hacer del castañero su labor

Tiznemos la cara con restos de la quema,
y a la suerte llamemos a la puerta,
cantando y saltando la hoguera.

Disfrutemos de los juegos y cuentos tradicionales,
dejemos por un momento penas, rencillas y mal humor,
que nuestro corazón lata como de chavales,
bendita razón de la sin razón, de niños ilusión.

Noviembre, magosta en mi pueblo,
vino, viandas y castañas en el fuego.
Noviembre, magosta en mi pueblo,
penas, rencillas y mal humor, ardan en el fuego.


                                                                      Eduardo J. Eguizábal Torre

lunes, 10 de noviembre de 2014

NOCHE DE INSOMNIO

NOCHE DE INSOMNIO



-I-

Se bate en retirada  Morfeo,
hostigado por el tenaz insomnio,
que la canícula nocturna de agosto,
ha engendrado, requisándome el sueño.

Empapado por el agobiante  orvallo,
 que  incesante emana de mi cuerpo,
abandono  mi sudoso tálamo,
rastreando  un ápice de aire fresco.

Abordo con premura  el balcón,
que con hermosa profusión,
al misterioso callejón se entrega;
ramal sinuoso que nos acerca,
en cada recoveco y rincón,
historias de vidas llenas de pasión.

Instigado por la intermitente danza,
de las tenues sombras de los árboles,
que la nítida luna llena traza,
y, que mitigadas por la cálida luz de los fanales,
tatúan el añejo empedrado de la  calleja;
observo  el baile, y, cabila presurosa mi cabeza,
intuyendo un  hálito de frescura para la pereza,
que en mi alma y cuerpo ahora se refleja.

Busco en el baño con premura el bálsamo,
que mude el sudoso hedor de mi  piel,
desterrando este desalmado  calor infiel,
que la tórrida  noche, de mi cuerpo hizo reclamo.

Bajo  una tibia ducha con relajante prisa,
pues  la cabina acumula estrechez,
alivio el sofocante  humor  que me atañe,
esbozando con indolencia una sutil sonrisa,
mientras  cortésmente, tapizo mi desnudez
con unos ligeros ropajes de calle.

Del cansancio me desato los lazos,
sacudiéndome sueño e insomnio con codicia,
y, con pasos apresuradamente tardos,
cual cojitranco huyendo, sin mirar atrás,
de la angustiosa estancia escapo,
buscando la agradable y bórea caricia,
que de sosiego ha este cuerpo laso.

Ya en la calle, con la razón aun turbada
por el tráfago vertiginoso,
de la breve y febril mudanza,
entre el sofocante sopor calinoso
y el aguacero refrescante de la ducha ansiada,
aduladora falacia que se anudó a mi esperanza,
burlando a mi cuerpo, que indolente y pretencioso,

ve ahora como la canícula vuelve a las andadas.

                                                          Eduardo J. Eguizábal Torre

V.