martes, 30 de junio de 2015

“EL VERDUGO DEL SUEÑO”

                 “EL VERDUGO DEL SUEÑO”
                         


Y la luz entraba en mi vida, como cada mañana, de puntillas... silbando melodías de fuego y calor, con el mismo vértigo que huyen, las heladas sombras de la noche, y sus acordes, en mi cabeza... ecos de una monótona caja de ritmos,  susurran los pasos de la tormenta que se aproxima.
Acompasadas, las sombras se balancean con la sonora candela, mientras lentamente mudan su traje oscuro, vestido de sueños, en túnica de cristalino empeño...cansino arpegio, cadencia de espinas de hielo seco, desgarran los harapos de la noche, y desnudan los sueños.
Paso a paso, de sombra a penumbra, perece el sueño en alborada, y...estridencia atronadora, sobresalto, aria en crescendo...el sueño huye sin hacer la maleta...abro los ojos de búho azorado...una llamarada intensa inunda la consciencia, apresurado busco el paraguas para este aguacero infernal, que resuena en mi cabeza y ensordece la razón,  en un acto reflejo, sigo la estela del trueno, y descubro en el ojo del huracán que azota mi corazón, al acólito endiablado del tiempo, como un rayo, la rama izquierda de mi tronco, se posa sobre el sonajero diabólico, acallando de golpe sus fogonazos.
Arrebatado el sosiego, poco a poco, regresa la razón y la consciencia del momento, y con la luz del  amanecer, pienso...
“A tiempo... sin tiempo ...para despedirme de mis sueños,”
Solo queda sueño y vagos recuerdos, y un nuevo día, que despereza los sueños, con pinturas de guerra, la batalla espera, el tiempo apremia.
Y pienso...
Si el tiempo es oro...
yo no lo quiero,
no deseo ese tesoro...
quiero tiempo de sueños,
tiempo de relojes cojos...
sin color ni precio.

     

Eduardo J. Eguizábal Torre                             
                                         

lunes, 29 de junio de 2015

SIN TIEMPO...Y A TIEMPO



SIN TIEMPO...Y A TIEMPO


Me he sentado en el vacío,
de mil y una respuestas,
como el hambriento rocío,
hulle de la pregunta...
y sobre la certera espera,
llora vida sin dudas.

Busco en ellas tu valor...
Y no pregunto el precio,
En caducidad viene dado,
Quizás sea un soñador...
mi cuerda marca el tiempo...
Soy el mago del reloj.

Dicen que eres de oro,
tu valor es nuestro deseo,
la realidad y los sueños,
marcan la tarifa y el riesgo.
No necesito tu oro,
puedo vivir a tiempo,
mi tesoro es el momento,
con alas de plomo…
Tu eres eterno,
yo soy parte de ti,
soy tu viajero,
de principio a fin.

Tu eres espacio varado,
yo soy momento,
instantes fugaces o lentos,
yo marco el movimiento,
tu solo eres tiempo...

Tu eres mi casero,
yo el inquilino sin fianza,
tengo marcado el precio,
una vida …un alma.

Bailando en tu aliento,
esperare de frente a la parca,
áspid de cruel veneno,
segador de esperanzas.

Me iré desnudo de tiempo,
con el alma…aun con sueños...
y mil y una respuestas,
porque no eres oro sino deseo,
una excusa perfecta,
sin tiempo… y a tiempo...
volando …a ras de suelo,
las preguntas… huerfanas.

                                        Eduardo J. Eguizábal Torre

domingo, 28 de junio de 2015

DECEPCIONES

DECEPCIONES



Cuando las ausencias...
me abofetean en cada esquina,
maquillo los moratones,
en el vacío de la indiferencia,
incinero sus mendigas razones,
y alimento al hambriento olvido,
con sus tristes cenizas.

A la emoción de la lágrima
el deseo ahoga con sonrisas
y en mis ojos... carcajadas
dibujan en el aire caricias,
siluetas de seda mágica,
se recuestan en la brisa,
y en su planeo, hilvanan
visillos de júbilo...cortina,
alquimia  hechicera...profeta,
que con honestas mentiras...
dibuja el enojo en las caras
y la envidia desnuda el alma,
ensuciando sus miradas.

Ahora veo las sonrisas fariseas,
que antes cerraban sus balcones,
y oigo las voces lavanderas,
regalando sus jabones.

Herida la confianza,
con rumores e insidias,
el hielo de la decepción,
con sus manos frías
tapiza de negra escarcha,
las luces de mi corazón.

A sus ojos...corro la cortina
y condenso mis deseos...
en perfumar sus corazones,
con el aroma de la derrota...
en amargar sus razones,
con el sabor de mi victoria.
aunque solo sea en sueños,
porque mis convicciones...
mantienen alerta la conciencia.
                                                                 

                                Eduardo J. Eguizábal Torre



lunes, 22 de junio de 2015

SIENTO...

               SIENTO...



Tiempo callado,
que yo hablo silencios,
que vivo al ritmo de un corazón,
de balanceos alternos,
con el alma...
acariciando cada momento
y con pasión...
trato de dibujar sentimientos
y pongo el corazón,
llama de mi alquitara...
intentando destilar en cada verso,
el aroma y el sabor...
todo lo que siento.


                                      Eduardo J. Eguizábal Torre

EL DESVAN

EL DESVAN

Tarde de primavera, tarde de aguaceros con tormenta, aburrido por no poder salir a la calle, opto por subir al desván, para hacer un poco de limpieza.

Abro la puerta, y un hedor a tiempo varado, se abraza a mi cuerpo, podría darme la vuelta, pero en sus áureas manos, tiene garras de seda con uñas de recuerdos, cierro trás de mi la puerta y me acerco a la ventana de mis sueños,  cierro los ojos… y la magia de una luz recelosa, le da bocados a las sombras de mi corazón, el telescopio de mi alma, me acerca los sueños, lejanos en el tiempo, y el deseo asalta la memoria, y regresan los juegos, van tomando forma...

Vuelvo a conducir mi cadillac azul, voy quemando rueda, atrás dejo el sol, siguen mi estela las estrellas, con su tintineo azul.

Ya amanece en la trinchera, soy el soldado que mata los miedos,mi ametralladora tiene luces, para matar las esperas.

Soy el jefe de la estación, estoy dándole salida al tren, pita la locomotora, chirrían las ruedas sobre el riel, todo a su hora...El hombre, el niño, el sueño, la ilusión...

Y de repente, se rompe el hechizo, una voz inquisitiva, sobresalta los juegos, se difuminan sus formas, al tiempo que abro los ojos, las sombras se abrazan sobre la tibia y temblorosa luz de la luna, que besa el cristal de la ventana, ya se ha hecho la noche, se fue la tormenta.

Me levanto del baúl donde estaba sentado, salgo del desván y antes de cerrar la puerta, giro mi cabeza...y estoy ahí, en medio de la habitación, mis juegos por el suelo, esperando a la imaginación y sonrío, dentro de la armadura de hombre que vigila mis sueños de niño, mientras ladeo mi cabeza, con una mirada de picara complicidad.

Y bajo las escaleras del edén, con la sensación, de ser más liviano que el aire... más húmedo que el agua... más árido que el desierto... más ardiente que el sol... más  hermoso que la luna... más fugaz que una estrella...más niño que hombre…más yo.

                                               Eduardo J. Eguizábal Torre

domingo, 14 de junio de 2015

EL HUERTO

EL HUERTO

Voy sembrando mi huerto,
de deseos e ilusiones,
con emoción  y esfuerzo,
también con errores.

Yo pongo la tierra,
Semillas  abono y riego,
Y admito la ayuda ajena,
Como yo la ofrezco.
 
Surcos de ilusión...
labro cada día mi huerta,
y siembro con pasión,
semillas de esperanza...

Admiro todas las huertas,
tengan cactos o flores,
tierra árida o fresca,
o arado de distintos colores.

En mi mano la hoz...

para eliminar las zarzas,
que se adhieren con tesón,
a mi tierra confiada.

Seguro que no soy ...
el mejor de los hortelanos,
pero pongo alma y corazón,
en la tierra  y en mi arado.

A veces recolecto decepciones,
Pero almaceno los sueños,
Que encierran los frutos,
Ocultos en su polen.


                                 Eduardo  J. Eguizábal  Torre

sábado, 13 de junio de 2015

TAN REAL COMO EL MIEDO...


TAN REAL COMO EL MIEDO...

A las sombras del ruido,
con el paso callado...
bajo el sudor frío,
y el color inerte...
hulle la  mirada
buscando mi rincón favorito.

Y me escondo…
entre sus cuatro paredes,
desnudas de calor...
pintadas de abandono,
donde el eco de los silencios,
siembra voces en el aire,
y contorsiona los miedos.

Forjo… presa del delirio,
eslabones de alambre,
sobre mi cuerpo de niño,
coloso defensor…
jaula de mis juegos,
viste con deseos de vidrio,
mis sueños de valor.

Herida de muerte la razón,
con el telescopio del pánico,
vigilo la distancia…
oigo mas cerca el ruido,
arañando la ventana,
tan real como el miedo,
estalla el corazón...
al tiempo que la bala.

Ya se acabó el miedo.
su alma… en el aire
su cuerpo…por el suelo…
no hay dolor...solo sangre...
y sonrío ...dentro...
de mi armadura de alambre,
el miedo y el odio... 
se han cobrado su parte.

                                     Eduardo J. Eguizábal Torre

domingo, 7 de junio de 2015

ALMAS... DE ROCA Y LLAMAS

Corazones inquietos
nervios adolescentes,
hacen temblar las piernas,
al levantar la mirada,
sobre la boca infernal,
que se traga el tiempo...
contumaz e irreverente.


Confiamos en el rock,
rock o busto…
confiamos en las guitarras,
la batería y la voz,
porque el alma ya esta harta,
y cansado el corazón,
de pisar tierra barata…
y seguir el juego sucio.


Golpes bajos de esta vida ingrata,
que va devorando el tiempo,
pero encajamos bien,
aunque los años sean tiernos,
o halla nieve sobre la sien...
porque la bola esta en juego,
juguemos una y otra vez.


Devoremos el momento,
porque hasta Dios...
tiene hambre y sed...
alma de rock 'n' roll...
y quema los pies...
bailando en el infierno.


Miles de gargantas…
para una sola voz…
luz y sonido…
batería y guitarra…
llega la tormenta…
que se haga el rock.


Gritos…el corazón escucha…
una bomba estalla…
bajo la piel la música…
rescata el alma…


Punteos de guitarra...
disparos de emoción...
notas de alto voltaje...
tras el filo de la espada,
truena la voz...
que corta el aire.


Hechizo...
de cuerdas y batería,
y una voz rota…
miles de almas agitan la noche,
ángeles caídos…
dibujan olas…
con llamas de vida,
ensillan los corazones.


Cabalga en el cielo
la sombra que nunca atrapas,
esta de vuelta el negro,
marea de almas…
la dama negra,
que seduce al tiempo,
con sus olas de piedra.

Golpeamos el cielo…
con el alma roja de esperanza,
en las manos los cuernos,
el corazón se baña…
en acordes del infierno.


Rosie ha venido a darnos un beso,
el fuego de sus pestañas,
enciende… los deseos,
de miles de almas entregadas.


Dinamita en el aire…
el detonador en la guitarra,
las puertas cerradas,
ya corre la vida…
el corazón esta en llamas,
esperando que estalle…
libre el alma.


Ya suenan las campanas del infierno,
tañen con su voz los corazones
y entre llamas y cuernos
miles de almas viejas y jóvenes,
derriban el muro del tiempo.


Salvas de cañón
los corazones rebeldes,
siguen la pista del trueno,
sienten los picos del rayo,
y en el corazón...
su voz se hace aun mas fuerte,
besando en silencio…
las manos del mago.


Entre el cielo y el averno,
bocados…de pasión,
bajo un bautismo de fuego,
circula… la roca eterna,
por la carretera del infierno,
con el alma rebelde,
de los corazones llenos,
de sueños e ilusión.


He visto a Dios en la cola,
de un demonio blanco…
iba carretera al infierno,
surfeando una ola,
de música en llamas…
vestido de negro...
con corbata roja,
cuernos de fuego...
la voz rota...
y una guitarra en las manos.


Llega el adios…se acaba el sueño,
suena el reloj…llora el tiempo,
el corazón…saborea momentos,
el alma…atesora recuerdos.


Volvemos a ser…
juncos… con raíces de roca,
que la vida doblega a voluntad,
flexibles…la sonrisa en la boca,
bajo la piel…
el eco de una campana,
y una guitarra infernal,
mantienen viva el alma.

                                                                              Eduardo J. Eguizábal Torre







V.