sábado, 27 de septiembre de 2014

EQUILIBRIO



EQUILIBRIO



Intento guardar el equilibrio entre la razón y la inconsciencia,
como una pluma liviana busca tan pronto el suelo como el cielo,
flotando sin sentido, mecido por los mutantes vientos,
que mi corazón exhala herido por tu indiferencia.

Trás el cruel hachazo, mi esperanza apocada se esfuma
como la savia del árbol, que por la herida rezuma indolente,
dejando  tras de si el agrio estigma, que en su penitente peregrinar,
del dolor hace bandera de amor adyacente,
disfrazando la derrota con febriles y necias excusas.

De la mano de la soledad camino al borde de la locura,
rastreando con vehemencia  el horizonte del pasado,
buscando  una respuesta  a la herida que desangra mi presente,
hayo la esperanza y el futuro en los amigos, fieles aliados,
que me brindan su apoyo y compañía permanente,
anudando mi vida con la soga de la cordura.

Gracias a ellos, destierro el  fantasma de tu ausencia,
suturando la sangrante cicatriz que dejaste en mi vida,
con el afable hilo de su franca y perseverante amistad,
taponando con la venda del olvido, la amarga herida,
borrando cualquier vestigio de tu presencia.


                                                                  Eduardo J. Eguizábal Torre

EQUILIBRIO...

Intento guardar el equilibrio,
entre la razón y la inconsciencia,
como una pluma liviana,
entre el suelo y el cielo,
flotando sin sentido,
mecida por los mutantes vientos,
que el corazón exhala,
herido en abandono...e indiferencia.

Tras el cruel hachazo,
mi esperanza se esfuma
como la savia del árbol,
que por la herida rezuma
en indolente...
y agrío estigma
que en penitente dolor
de su alma peregrina
hace bandera de amor...
adyacente,
disfrazando la derrota,
en una eterna pregunta,
de estériles horas...
y necias excusas.

De la mano de la soledad...
camino al borde de la locura,
rastreando con vehemencia,
el horizonte del pasado,
buscando en la ansiedad...
esa acróbata respuesta, 
a la pregunta que tortura...
mi presente,
mientras, al otro lado
de la soga deshilachada...
de mi cordura
hayo un nudo de esperanza,
en ese eco fiel y persistente...
que anuda mi vida,
con el recio latido,
de la leal compañía,
que me brindan amigos.

Gracias a ellos, destierro
el  fantasma de tu ausencia,
suturando mi vida,
con el afable hilo
de su perseverante amistad,
taponando con la venda del olvido,
la amarga herida,
para borrar cualquier vestigio
de tu amarga presencia.


                                                        Eduardo J. Eguizábal Torre

domingo, 21 de septiembre de 2014

YO SOY TU , MIENTRAS TU SEAS

YO SOY TU , MIENTRAS TU SEAS

Yo soy tu memoria
Y tu memoria es mi vida,
Mi vida es tu historia
Y tu historia a la mía va unida.
Soy la voz que a tu oído acerca los recuerdos,
 los ojos  que fijan tus miradas perdidas,
 los oídos que vigilan tus balbuceos,
las manos que tus deseos acarician,
la boca que el calor y sabor anticipa,
la nariz que tú aroma guarda con celo.
Quiero que la salud no mine mi empeño,
Para poder seguir mimando  con paciencia,
Esta loca, bendita y triste inocencia,
Que va apagando tu memoria sin freno.
Quiero que la parca me permita vivir,
Hasta velar tú último sueño,
Porque quiero, debo y necesito cuidar de ti
Pues son tu vida y mi vida, mi deuda, mi pago y mi deseo.

Que la luz de su recuerdo, ilumine las sombras del olvido para siempre.

Para todo-as los que abnegada y diariamente, cuidan y luchan por dar a los enfermos de alzheimer, una vida lo mas digna posible
                                                     

                                                        Eduardo J. Eguizábal Torre

LIBERO TU RECUERDO

LIBERO TU RECUERDO

Ahora que mi vida y la tuya,

caminan por distinto sendero,

que el paso del tiempo,

ha mitigado el dolor de tu partida,

por el tragaluz que entra la felicidad,

presurosas emprenden su huida,

la tristeza y la soledad.


Ahora quiero que me oigas y no huyas;

porque te quise, quiero ser sincero,

cuando abandonaste mi vida,

a tus recuerdos mantuve presos,

a tu ausencia se aferró mi alma suicida

y de tu fantasma, fui carcelero y reo.


Ahora que otra voz susurra

en mis oídos, te quiero,

liberándome de mis propias cadenas,

dejo que tu fría sombra huya,

sin reproches ni resentimiento,

vuelvo a llenar de amor, las vacías alacenas,

que en mi corazón dejó... tu infame usura.


                                                                                                   






                                                                          Eduardo J. Eguizábal Torre

sábado, 20 de septiembre de 2014

ESPIRAL DE COBARDIA



ESPIRAL DE COBARDIA



Cuando las sombras de la noche
derrotan a mi consciencia,
ya vencido me entrego al sueño,
y en el decrepito barco de mi vida, navego
tras la estela que me dejo tu ausencia.
Tu recuerdo traza el rumbo en mi bitácora,
el mástil de la nostalgia, iza mis velas
henchidas  con la esperanza,
de hallar en este mar de melancolía
la ensenada del amor, que tanto celas.

Surco leguas y más leguas,
en este infinito  duermevela,
que cada noche acompaña mis sueños;
de nada me sirve  ser  el armador y dueño,
pues mi nave a su antojo gobierna.

Sigo a la deriva, entre los restos
del naufragio de la noche anterior,
flotantes y sonoros ecos,
triste melodía,  que a su paso  deja
el tajamar de mi  amor.

 Impávido oteo el horizonte,
de pie, sobre el palo de proa,
asido firmemente  a la jarcia del foque,
de cara el frío viento del norte,
el mordaz  pasado queda a popa
Adalid del aciago lastre 
que fustiga mi memoria.
Allende diviso una espesa bruma,
pronta ha de estar la costa,
en el gélido y tupido velo,
mi nave se adentra con recelo.

Ya percibo el romper de las olas,
el alocado graznar de las gaviotas,
los  destellos de las luces de bocana,
ya mi barco fondea en tu ensenada

En el espigón del muelle, se recorta tu figura
bajo la parpadeante luz de un fanal,
tiemblan tus hermosas curvas,
como la luna en el espejo del mar.

 Pero hasta aquí llega mi valentía,
corsario de bravas palabras,
que en vez de abordar tu alma,
se bate en franca retirada,
blandiendo  amargo sable de cobardía.

Brabucón bucanero,
entre las sombras agazapado.
Valiente guerrero,
tembloroso se torna a tu lado.

Golpe de timón timorato,
a alta mar pongo proa,
dejo atrás el malecón
y otra nueva derrota.

Mil y una noches el mismo sueño,
el cansado y decadente barco,
que en su bodega atesora con pasión,
la valiente y loca cobardía de su amor.

Ruge cruel la melodía del alba,
vuelvo a naufragar como cada mañana;
me despierto empapado de soledad
y solo me queda abrazar el recuerdo,
que el vacío del sueño, ha dejado en mi alma.

 Mi cuerpo, sudoso y azorado,
busca en la penumbra de mi habitación,
las ruinas que deja en mi vida,
la absurda y cobarde sin razón,
de mi corazón atormentado.

Solo hace un breve momento,
que lucido me mantengo,
y ya añoro las sombras
que albergan mis sueños

Cuan grande será mi mal,
cuan intenso mi miedo,
que confeso y en cautividad,
mi amor por ti sostengo preso,
en esta cobarde espiral.

Se que he de vencer mi temor,
pues, en la derrota sin lucha,
no hay honor ni cabe escusa,
salvo por evitar un mal mayor.

Esta noche, cuando reflote mi barco,
Llevaré el baldío viento de mil derrotas a popa,
 y un séquito de bucaneros y corsarios,
que me impidan girar mi proa.

Te hallare en el espigón, bajo la luz del fanal;
se que  a mi corazón  debo liberar,
porque he de  ganar la batalla en este sueño,
si de tu amor y mi vida quiero ser caballero y dueño.






































V.