GRACIAS FITO
Anoche huimos contigo de nosotros mismos,
A salvo de las garras de la cruda realidad,
Anoche con el corazón y el alma desinhibidos,
Nos abrazamos a un sueño tan mágico como real.
Velamos y compartimos el momento,
dividiendo el trabajo a la par,
Tú nos regalabas notas y versos,
Nosotros coreábamos sin cesar.
Anoche nuestro corazón fue una roca
y la tristeza perdió su
hambre
Desde tu corazón a través
de tu boca
Cicatrizando con tu voz nuestras almas rotas.
La verdad que fue agradablemente cansado,
Por eso tú te acostaste a nuestro lado,
Y nuestros sueños y el corazón, a tu costado.
Eduardo
J. Eguizábal Torre.

