lunes, 15 de octubre de 2018

MELANCOLÍA ALBINA

Amaneceres...
de cumbres doradas,
con besos de luz bermeja,
voces adolescentes...
de cálidas caricias,
para tus labios de piedra.

Bajo tus pies...tierra helada,
montes heridos de sombra,
hierba preñada de escarcha
y una marea fría y lechosa,
deslizando sus aguas blancas.

Entre las curvas sinuosas
que perfilan el valle,
serpentea una nube de guata,
su humedad alimenta el aire,
sábana de lágrimas blancas,
silencia la vida en las calles,
mientras el sol deshoja...
las sombras invernales,
de un otoño en deshoras.

Tristes pétalos umbríos...
sangran savia gualda,
las voces del frió...
desnudan su mirada.

Bajo una sonrisa azul,
un cielo sin legañas,
con sus labios de luz...
besa la marea blanca.

Una melancolía albina,
acaricia los sentidos,
con el eco de una sonrisa,
rastreando los arrabales
que acunan la hornacina,
donde guardo el latido,
de esa brasa de vida,
que colorea el Valle.

#OTOÑO

                          Eduardo J. Eguizábal Torre

domingo, 14 de octubre de 2018

EMBELESO



En el silencio ventrílocuo
de mis soledades acibaradas,
la voz desterrada
de un dorado cirio,
entre nubes sonrojadas
de arrebatador delirio,
en mi absorta mirada
libera, de su pasajero olvido,
una sonrisa a la virulé,
bailando en el calidoscopio
de una ingrávida lágrima.

¡Chihuahua!

¡Que seductor sortilegio! ,
el de esta felicidad fusiforme
de nefelibata bisoñez,
que sucumbe en la filiforme
y noctámbula basorexia,
de un cárdeno horizonte,
que nos deja en herencia,
la añorada promesa
de un peculiar atardecer.

Y aquí estoy ahora,
aliviando mi embeleso
en renglones que deshojan,
con sus pétalos negros,
un rosario de emociones,
que colorean mis versos
de azules, grises y ocres,
en un tornasolado taheño

Aquelarres del sur...
en los calderos del norte,
ocasos bermejos...
zahoríes de un deseo azul,
que entre grises jubones
colorean mis sueños.


  #OTOÑO

                                          Eduardo J. Eguizábal Torre

BOCADOS DE OTOÑO


                                

Sombras de luz dorada...
nubes de fuego y plomo,
la tarde sangra...
bocados de otoño.
 
Lágrimas de brasa...
llamas de pasión...
hoguera de sonrisas...
en tus lares de plata.

Se desangra la tarde
bermeja y galana,
coloreando las calles
con sombras doradas.

Besos de oro tostado
y azúcar moreno,
para el frío pétreo
que duerme en su regazo.

Silencios del alma...
voces del corazón...
latidos de vida...
en una fugaz mirada.

Retoños tardíos
de colores intensos,
trapacistas de un estío
en el reflejo risueño,
de un otoño herido...
por un verano sin sueño.

Se desangra la tarde
bermeja y galana,
con silencios de aire
entre nubes de plata.

Las voces del sur
agitan las enaguas
de un cielo azul
que, en franca retirada
ajuma los sentidos,
en un arrebatador alud.

De luces preñadas de sombras
que aún requiebran entre las calles,
y la noche, poco a poco deshoja
sus pétalos sobre el paisaje.

Se desangra la tarde
bermeja y galana.
Se desangra la tarde
cual doncella arrebolada.

Tarde de otoño
de un octubre anodino...
el día abandona su trono,
la noche va abriéndose camino.

      #OTOÑO  Eduardo J. Eguizábal Torre

V.