RAMALES
DE LA VICTORIA CORAZON PAISAJE E HISTORIA - IV
Comienzan
nuestros pasos a franquear
restos
del antiguo camino real,
itinerario
primigenio entre Laredo y Burgos,
que
a Castilla otorgara puerta a la mar.
Cabe
destacar, la huella que en su camino
hacia
el monasterio de Yuste, su retiro real,
dejase
para la historia el emperador Carlos V
escoltado
por todo su sequito imperial.
Despojémonos
de los ecos del pasado,
para
poder apreciar en todo su apogeo,
con
cada tranco que damos por el sendero,
el
paisaje que la naturaleza nos va brindando.
Bordeando
a la izquierda el monte del Pando
profuso
encinar, que en sus entrañas alberga madroños,
agracejos
y algún que otro retorcido alborto.
Seguiremos
ascendiendo por la agreste vereda,
observando
a la derecha unas recientes viviendas,
que
con su llamativo y dispar colorido se entreveran,
entre
las encinas, prados y rocas de la ladera.
Pasaremos
una zona un poco abrupta,
Donde
las rocas con más profusión afloran,
Dispersas
piedras que nuestra marcha aflojan,
Anecdótico
óbice en nuestra ruta.
Ahora
nos hallamos en una explanada,
a
la izquierda una escalera de piedra,
que
a la cueva de la Haza nos da acceso,
hallaremos
una puerta metálica, salvaguarda
vestigio
del pasado que debemos mantener ileso.
A
nuestra derecha adorna el desfiladero,
la
ahora seca caída del rio Calera,
que
llegado el frio y acuoso invierno,
desmelena
su frondosa cabellera,
en
un vertiginoso salto perecedero,
que
deja en la memoria, la huella de su belleza.
Antes
del centro de interpretación
de
las cuevas de Covalanas
dejaremos
a la derecha un mirador,
Perdonadme
que dejemos para otra ocasión,
Una
visita mejor y más detallada,
con
cariño, esmero y dilación,
a
la cueva de el Mirón y Covalanas.
Una
vez terminada nuestra ascensión,
tomaremos
el pequeño sendero,
que
a la derecha del camino de Covalanas y el Mirón,
entre
encinas y avellanos, tras un leve
descenso,
admirados
quedaran nuestros ojos y corazón
bajo
Cuevamur y la espectacular pared del eco.
Una
vez cruzado el prado y siguiendo el curso del rio,
llegaremos
a una cerca de madera,
a
esta altura ya muestra el rio Calera,
tras
perder la vida en un sumidero, su derrotero vacío,
vergüenza
de piedras y tierra seca,
síntomas
del duro e irreverente estío.
Una
vez atravesada la cerca
continuaremos
nuestra marcha,
hasta
alcanzar un grupo de casas
que
conforman una barriada.
La
Pared es el nombre del barrio,
por
otros conocido como <Los Bellanos>.
Eduardo J. Eguizábal Torre

