domingo, 7 de junio de 2015

ALMAS... DE ROCA Y LLAMAS

Corazones inquietos
nervios adolescentes,
hacen temblar las piernas,
al levantar la mirada,
sobre la boca infernal,
que se traga el tiempo...
contumaz e irreverente.


Confiamos en el rock,
rock o busto…
confiamos en las guitarras,
la batería y la voz,
porque el alma ya esta harta,
y cansado el corazón,
de pisar tierra barata…
y seguir el juego sucio.


Golpes bajos de esta vida ingrata,
que va devorando el tiempo,
pero encajamos bien,
aunque los años sean tiernos,
o halla nieve sobre la sien...
porque la bola esta en juego,
juguemos una y otra vez.


Devoremos el momento,
porque hasta Dios...
tiene hambre y sed...
alma de rock 'n' roll...
y quema los pies...
bailando en el infierno.


Miles de gargantas…
para una sola voz…
luz y sonido…
batería y guitarra…
llega la tormenta…
que se haga el rock.


Gritos…el corazón escucha…
una bomba estalla…
bajo la piel la música…
rescata el alma…


Punteos de guitarra...
disparos de emoción...
notas de alto voltaje...
tras el filo de la espada,
truena la voz...
que corta el aire.


Hechizo...
de cuerdas y batería,
y una voz rota…
miles de almas agitan la noche,
ángeles caídos…
dibujan olas…
con llamas de vida,
ensillan los corazones.


Cabalga en el cielo
la sombra que nunca atrapas,
esta de vuelta el negro,
marea de almas…
la dama negra,
que seduce al tiempo,
con sus olas de piedra.

Golpeamos el cielo…
con el alma roja de esperanza,
en las manos los cuernos,
el corazón se baña…
en acordes del infierno.


Rosie ha venido a darnos un beso,
el fuego de sus pestañas,
enciende… los deseos,
de miles de almas entregadas.


Dinamita en el aire…
el detonador en la guitarra,
las puertas cerradas,
ya corre la vida…
el corazón esta en llamas,
esperando que estalle…
libre el alma.


Ya suenan las campanas del infierno,
tañen con su voz los corazones
y entre llamas y cuernos
miles de almas viejas y jóvenes,
derriban el muro del tiempo.


Salvas de cañón
los corazones rebeldes,
siguen la pista del trueno,
sienten los picos del rayo,
y en el corazón...
su voz se hace aun mas fuerte,
besando en silencio…
las manos del mago.


Entre el cielo y el averno,
bocados…de pasión,
bajo un bautismo de fuego,
circula… la roca eterna,
por la carretera del infierno,
con el alma rebelde,
de los corazones llenos,
de sueños e ilusión.


He visto a Dios en la cola,
de un demonio blanco…
iba carretera al infierno,
surfeando una ola,
de música en llamas…
vestido de negro...
con corbata roja,
cuernos de fuego...
la voz rota...
y una guitarra en las manos.


Llega el adios…se acaba el sueño,
suena el reloj…llora el tiempo,
el corazón…saborea momentos,
el alma…atesora recuerdos.


Volvemos a ser…
juncos… con raíces de roca,
que la vida doblega a voluntad,
flexibles…la sonrisa en la boca,
bajo la piel…
el eco de una campana,
y una guitarra infernal,
mantienen viva el alma.

                                                                              Eduardo J. Eguizábal Torre







V.