Necesito espacio y distancia,
necesito un lago en calma,
mis lágrimas, sin el constante temor de volar,
y, dejar atrás, flotando en el aire,
los fantasmas, que sujetos a las escarpias
de mi inconsciente buena fe,
no son abrigo del alma,
sino harapos disfrazados de fiesta,
que hunden, sin reparo ni vergüenza
mi vida en el fondo de la papelera,
como una carta de amor inacabada;
odio, asco y rabia, cábalas...
respiro hondo, cuento...calma.
Eduardo J. Eguizábal Torre