martes, 5 de mayo de 2015

DELIRIOS…





                     DELIRIOS


El duende de mis sueños negros,
ha vuelto a las andadas,
se lleva tus recuerdos,
al desván, del espejo sin miradas.

Sigo el rastro de sus deseos,
huellas de celosa baba,
hasta una fría estancia,
delante de un espejo,

Contemplo mi reflejo…
la más oscura de las nadas,
nómada sin desierto…
espejismo de aguas diáfanas

Mis pies pisan el cielo,
una fuente de lava en mi cabeza
gotea lágrimas de fuego,
mientras mi alma planea,
con alas de hielo.

Entre agua y cielo,
una escalera serpentea,
en el espejo de la estela,
que deja tu recuerdo.

Sus barrotes de oro 
pasamanos de bronce,
al final… el tesoro,
al principio… el hombre,
con ojos de lobo,
que al cordero esconden.

Peldaños de barro,
mis pasos de plomo,
la escalera se rompe,
destello en los ojos...
en mi boca…  tu nombre...
de mi corazón de trapo,
escapa el duende… huye la noche…

                                                                                     Eduardo J. Eguizábal Torre                                                               

V.