CANSADO
DE TÍ
Hoy he dejado mi casa vacía
de todo lo que me recuerda a ti,
he cambiado las sábanas de mi cama,
que te ponías para mí.
He roto las fotos que tenia contigo,
y las que te hiciste sin mí,
el retrato a carboncillo que nos hizo un amigo,
ese me lo quedo para mí,
trazos en blanco y negro, mudos testigos
del único beso sincero que me llevo de ti.
Porque ahora me duelen mas las sombras de tu presencia,
por eso mi corazón por ti ya no apuesta.
Porque ya me canse de lamer tus heridas,
mientras recuperas fuerzas para otra huida,
por eso tras de ti cierro la puerta.
Ya quedan pocas cosas entre estas paredes que me hablen de ti,
pues eran pocos los enseres que necesitabas para fingir,
el amor que traías, y el que dejabas al huir.
Fueron muchas las lágrimas que secaron mis labios,
muchas las falsas promesas que fui acumulando,
cuando en mi buscabas el refugio de tus inviernos
hasta que otra primavera te arrancaba de mis manos.
No se si para
cuando vuelvas de nuevo a casa,
otro cuerpo ocupe tu lugar en mi cama,
otro corazón reconforte mi alma;
pero aunque la soledad sea mi dama,
a tu voz oídos sordos, y a tus lágrimas cerrare mis ventanas
Porque ahora me duelen mas las sombras de tu presencia,
que la cegadora luz de tus ausencias,
por eso mi corazón por ti ya no apuesta.
Porque ya me canse de lamer tus heridas
mientras recuperas fuerzas para otra huida,
por eso tras de ti cierro la puerta.
Eduardo
J. Eguizábal Torre