jueves, 11 de febrero de 2016

HACIA TI

HACIA TI
A DONDE EL CORAZÓN SE INCLINA, EL PIE CAMINA
Navego con mi barca de agua, en las arenas del tiempo, llevo el viento de popa y mi vela es el recuerdo, de esa estrella sonrosada que espera mi regreso.

Miro al cielo y nadando en las sombras, veo tu sonrisa iluminando la costa, en el aire de tus caricias, mi quilla surca las olas, la luz del faro de tu alma, me acerca al  puerto.  

Camino con el paso firme y convencido, tropezando me arrodillo y recojo cada uno de mis fracasos, para dar sentido y fuerza, a las suelas que escriben, las huellas de mis recuerdos.

Me voy...regresando, en cada intento de huida, rehuyendo la rutina pertinaz, que como una cansina linea recta, me aleja de las curvas de la vida, sin apenas darme cuenta, que cuanto más me alejo, cada paso que doy a ti más me acerca. 

Senderos llenos de ramales, laberintos de promesas, frenéticas ciudades pobladas de prisas, pueblos y aldeas, arrabales de mi inconsciencia sembrados de piedras... y cada piedra...una curva...y en cada curva una huella..y en cada huella...tu sonrosada sonrisa y el aire de tus caricias...abriendo la puerta.

Vuelo...pájaro libre con alas de fuego, huyo del cálido rincón de hielo, que yo mismo acomodo, cuando los silencios silban melodías de hastío y soledad; huyo...conscientemente cobarde, porque tengo miedo, de acostumbrar mis penas, a la ternura de tus desvelos.

Planeo ...en el aire de tu recuerdo, con la respuesta en mis alas y en mi pico un te quiero, traigo en mis garras el alma sangrando deseos, en la sonrisa sonrosada, que cargada de besos y caricias, me regala tu mirada.

Me poso...en las ramas de tu corazón, con las alas rendidas a la ternura de tu voz, sacudo las plumas de mi inconsciencia, para desnudar la razón y vestirla con las respuestas, de los latidos de tu corazón.

Navego...camino...vuelo...en el circulo de la pasión, mi vida es un laberinto...la salida tu amor.
  
                                  Eduardo J. Eguizábal Torre


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V.