En una encrucijada
de luces y sombras,
crucifico tu ausencia,con la sorda ceguera
del silencio de tu mirada
clavo tus recuerdos,
en la madera carcomida,
del pecio de mi naufragio
con los sueños oxidados,
en el pantanoso silencio
de lágrimas descarnadas,
que preñan de soledad...
las llagas de mi alma.
Ensarto la lanza del olvido,
en los vacíos de mi corazón,
donde tu recuerdo furtivo,
se deslizó como un ladrón,
robándole a mis latidos,
el aliento y la pasión.
que ruda la consciencia...
que insidiosa la ausencia...
que doloroso el perdón,
cuando en mi cabeza...
el eco de tu voz...
aún sangra presencias.
Que lánguido es el olvido...
que vivaz la memoria...
que frio es el camino...
que cálida...la derrota...
de este corazón perdido...
entre
luces y sombras.Eduardo J. Eguizábal Torre

Perdona mi distanciamiento con el Blog y los amigos como tú. Paso por tiempos complicados con la salud de mi señora madre.
ResponderEliminarUn abrazo Eduardo.
Gracias por tus palabras Eduardo, gracias. Un enorme abrazo para ti.
ResponderEliminarEntre luces y sombras, entre olvidos y memorias, se hace frío el camino y dolor en el corazón.
ResponderEliminarUn placer leerte, Eduardo.
Un beso.
Hola Eduardo, vengo a agradecer tu huella en el blog de Ginebra
ResponderEliminarCómo ahora te escribo desde el tf disculpa sea breve
Tan pronto puedas vuelvo y te comento cómo a mi me gusta y dios manda
Abrazos
El eco de una voz tiene el poder adormecido de sentenciar designios y dar forma a lo que creímos prescrito.
ResponderEliminarLlego a tu isla de sentimiento hecho palabra
Un abrazo de luz