sábado, 25 de julio de 2015

LA VIEJA BARCA




LA VIEJA BARCA


Vivo...mientras yazco inerte, en un sueño de recuerdos, que laceran mi mente, con el látigo del aroma, que me acerca el aire gélido del olvido, abrasado por la calima de las esperas muertas en deseo, con el ancla del tiempo, robando ilusiones a mi espíritu marinero.
Mis brazos plegados y sumisos, a la plomiza gravedad del abandono, inflados de nostalgia, desperezan los recuerdos…las sirenas de la marea, con su melena blanca vienen a mi encuentro, y yo de frente, a pecho descubierto, abro sus labios y en su regazo  deslizo mi cuerpo.
Me entrego a ti…mar en calma, mar resuelto, a tus caricias, a tus recelos, a la bravura de tus tormentas, a la parquedad de tus vientos, porque tu aroma, como las lapas en la roca, está adherido  a mi piel, y tu sabor alimenta el latido de mi corazón, mientras el rumor de tus aguas, canta en mi alma, historias de amor y desgracias, de veleros y barcos piratas, de tantas tardes persiguiendo el ocaso, intentando alcanzar un horizonte lejano, al que ahora ni siquiera alcanzo a ver, de tantas frías mañanas y otras con el sol quemando la espalda, de las noches de tormenta, azontando los cuerpos… silbando miedos en el alma, de esas hermosas noches, con la luna en tu cara, besando tus sueños, de regresos al alba, de las miradas en puerto, de esperas y abrazos…
Me entrego a ti…ahora en sueños, atrapado en lodo y algas, vivo de los recuerdos, de los niños que me ven y sueñan  con ser piratas, de las miradas de viejos pescadores que aun echan de menos, a esta pobre y decrépita vieja, que ahora les hace navegar en el mar del tiempo.
Esta pobre vieja… condenada a su suerte, por los nuevos y versátiles tiempos, navega en sueños y varada en tierra, canta con la marea…
      
      Mi cuerpo de madera vieja,
mi corazón marinero,
de mar es mi alma,
dos brazos mis remos,
en la arena encallada,
muerta en recuerdos,
bajo una capa de algas,
amarrada a mis sueños,
navego en las aguas,
de las mareas sin tiempo.


                                  Eduardo J. Eguizábal Torre

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